viernes, 21 de abril de 2017

Los poderes del Poder y la vida sin poderes un artículo de nuestro libro SIN PODER






Ya puedes encontrarte en alguna esquina, o a la sombra de algún árbol con el libro SIN PODER. Construyendo colectivamente la autogestión de la vida cotidiana. coordinado por Javier Encina y Ainhoa Ezeiza. 

Vamos a ir dando algunas pinceladas de los artículos que componen este libro.

Información sobre el libro http://desempoderamiento.blogspot.com.es/2017/03/sin-poder-primer-libro-de-la-tetralogia.html








Post scriptum: Los poderes del Poder y la vida sin poderes. Javier Encina

Igual que en otras épocas históricas podíamos afirmar que las relaciones sociales se explicarían, fundamentalmente, por la Religión o la Economía; en la sociedad en transición que vivimos hoy, la explicación en última instancia nos viene de la mano, o de la garra, del Poder: Patriarcado, Estado, Mercado, Escuela centrípeta, Idioma..., y sus alternativas Empoderamiento, Toma del poder, Contrapoder, Emprendimiento, Escuela pública, Cultura nacional..., toman como centro de explicación, de batalla, de deseo: el Poder.

Toda alusión a hacer dejación del poder que tenemos cada persona, hacer dejación hacia abajo (desempoderamiento), nunca hacia arriba (autodesapoderamiento) es contestada con fuerza por discursos prosistema y alternativos.

Hay millones de personas (sobre todo mujeres) que estamos viviendo la construcción colectiva de una sociedad sin poderes; en este libro hemos intentado compartir nuestros pensares/sentires/haceres.

Estamos en transición hacia otro tipo de sociedad, se abre una grieta y/o estamos abriendo una grieta que tenemos que percibir con los sentidos de la oportunidad, de la sensibilidad y de la creatividad; para poner en valor esas construcciones colectivas que nos hagan vivir un mundo nuevo, sin Poder. Que nuestro presente nos de esperanza de futuro, que la realización de nuestros imposibles nos ayude a vivir de tal manera que podamos desimpregnarnos de la lógica del Poder, abriendo hacia relaciones horizontales, hacia una sociedad convivencial.

Porque si seguimos luchando contra el Poder con sus lógicas, con sus impregnaciones..., seguramente ayudaremos a parir una sociedad neoservil, en la que podremos elegir señor, en la que tal vez trabajemos en nuestra propia casa, tomemos nuestras propias decisiones sobre el trabajo, tal vez hagamos trabajo cooperativo y compitamos unos grupos contra otros para engendrar el mejor producto, tal vez ya esté ocurriendo y nos estén preparando en las escuelas para ello; y estas luchas de/contra Poder estén fomentado esa impregnación necesaria para conseguir la victoria del Poder sobre las relaciones horizontales construidas colectivamente (no confundir nunca con grupalmente). Es nuestra decisión: ¿nos dejamos conducir?





jueves, 20 de abril de 2017

Desempoderamiento lingüístico un artículo de nuestro libro SIN PODER






Ya puedes encontrarte en alguna esquina, o a la sombra de algún árbol con el libro SIN PODER. Construyendo colectivamente la autogestión de la vida cotidiana. coordinado por Javier Encina y Ainhoa Ezeiza. 

Vamos a ir dando algunas pinceladas de los artículos que componen este libro.

Información sobre el libro http://desempoderamiento.blogspot.com.es/2017/03/sin-poder-primer-libro-de-la-tetralogia.html








Desempoderamiento lingüístico. 
Ainhoa Ezeiza, Nahia Delgado y Javier Encina

“Señores: la lengua no es de nadie; esa máquina de maravillosa complejidad que ustedes mismos usan, ‘con la cual suele el pueblo fablar a su vezino’, no es de nadie; no ya la lengua común, que no aparece en la realidad más que como lenguas de Babel, pero ni siquiera una de esas lenguas o idiomas es de nadie, y no hay académico ni emperador que pueda mandar en su maquinaria, ni cambiar por decreto ni la más menuda regla, por ejemplo, de oposiciones entre fonemas y neutralización combinatoria de oposiciones que en ella rijan.
La escritura, la cultura, la organización gubernativa, la escolar, las leyes, las opiniones, ésas sí que tienen dueño; y el dueño es el de siempre: el jefe, sus secretarios, sus sacerdotes, la persona que se cree que sabe lo que dice.

Agustín GARCÍA CALVO (2015:7)

En nuestra opinión la lengua es común, un bien común (de nadie o de tod@s, según quien lo formule), la lengua es principalmente lo oral (no confundir con lo leído en voz alta, u otras variantes...). El idioma es público (del Estado) y su comercialización, su conversión al lenguaje de masas, es privada (del Mercado).
La Escritura, la Cultura, la Escuela... tienen dueño: el Estado o el Mercado; y su afán es simplificar lo complejo, no sencillizarlo. Y quieren simplificarlo porque así el Mercado puede convertirlo en cultura de masas y vender más, y el Estado puede convertirlo en cultura nacional y controlar más; incluso la alianza puede ser mayor y no entrar en competencia lo masivo con lo nacional y crear una cultura nacional de masas: como hacen los populismos... Después de simplificar lo complejo se ponen a la tarea de complicar lo sencillo, no complejizarlo. Y lo complican con sus Leyes de Educación y Cultura (¡más control!), con sus Productos Masivos para Universitari@s, con su lenguaje iniciático (y su correspondiente Diccionario..., ¡más negocio!).
El desempoderamiento lingüístico no es más que hacer esa dejación de poder que evite que el Estado y el Mercado destruyan la lengua, ¡¡¡que es común!!!, abrir ese espacio donde lo oral se ponga en valor, preservar los espacios y tiempos cotidianos para que pueda haber intercambios horizontales entre lo oral y lo escrito y sus derivados. Esas formas de trenzar que tienen las culturas populares...



A modo de epílogo: Escritura y oralidad

La oralidad no es la forma de expresión de las personas que no saben escribir, es de las que, por su posición asimétrica con respecto al poder, solo pueden transmitir sus historias verbalmente; es la forma de las personas desposeídas: por no tener dinero, por no ejercer el poder político, por no pertenecer al género, la edad o la cultura dominante...

¿Cómo se ha impuesto una idea de lengua como un conjunto de estructuras lógicas y definidas? ¿Cómo han conseguido imponer el concepto de idioma, de uniformidad, de estructura, de sistema lingüístico, si la lengua no es de nadie y es común? ¿Cómo se ha transmitido la idea de que unos pocos pueden gobernar sobre ella? Es en la escuela, por medio de la escolaridad obligatoria, donde unas pocas personas mandan sobre otras y deciden lo que es correcto y lo que es incorrecto. Así pues, las escuelas son un territorio de amaestramiento con un empeño muy notable por enseñar a leer y a escribir a la edad más temprana posible. En ese empeño, incluso los cuentos son leídos y repetidos repetitivamente, y así se elimina la gran diversidad de la cultura oral.

Tal y como plantea Ivan ILLICH (2015:39 y 32), “en una sociedad oral, un enunciado pasado solo puede ser evocado a través de otro similar. Aun en las sociedades en que se adoptan notaciones no alfabéticas, el discurso no pierde sus alas: una vez pronunciado, ya se ha ido para siempre. La notación pictórica o ideográfica le sugiere al lector una idea para la que él debe, cada vez, encontrar una palabra. El texto alfabético fija el sonido. Cuando es leído, las frases pasadas del dictator se vuelven presentes. Ha nacido una nueva clase de material de construcción para el presente: está compuesto por las palabras reales de hablantes desaparecidos hace tiempo (...).

En una cultura oral, no puede haber ninguna 'palabra' como las que acostumbramos buscar en el diccionario. En esa clase de cultura, lo que está entre pausas puede ser una sílaba o una cláusula, pero no nuestro átomo, la palabra. Todas las emisiones parecen tener alas, pues antes casi de acabar de pronunciarlas, ya se han ido para siempre. La idea de fijar estos acontecimientos en una línea, de momificarlos para su posterior resurrección, no puede siquiera suscitarse. Por lo tanto, la memoria, en una cultura oral, no se puede concebir como un depósito ni como una tablilla de cera”.

Según Jesús MARTÍN-BARBERO (2015:51), “hay un 'lugar' donde la diversidad de las escrituras estalla y se convierte en conflicto de culturas, ese lugar es la escuela. Pero la escuela escamotea su conflicto con la cultura audiovisual reduciéndolo a los efectos morales, traduciéndolo al discurso de las lamentaciones sobre unos medios (…) que roban el tiempo libre de los jóvenes, manipulan su ingenuidad e idealismo, inoculan superficialidad y conformismo haciéndolos reacios a cualquier tarea seria, desvalorizan el libro y la lectura exigente. Traducido a estos términos, el conflicto hablaría únicamente de la lucha de la escuela contra la pseudo-cultura del entretenimiento, que sería la de la pasividad conformista y ese nuevo analfabetismo que encubren la proliferación de imágenes y la música-ruido”.

Letra que es ley, abstracción, burocracia y planificación: sumisión de la posible vida indefinida a una norma fija, intemporal, que diría Agustín García Calvo. “Espíritu que es, para todas las culturas del verbo, soplo, oralidad, expulsión de aire en un pronunciar que crea. En su modo oral, la lengua es órgano y palabra, liga ‘lo fisiológico y lo psicológico (y lo lógico), da primacía al ritmo y a la pausa, subordina lo oratorio a lo respiratorio, la representación a la acción, la idea a la emoción, en expresión de Duméry. En ella, hasta el silencio es elocuente” (Emmanuel LIZCANO, 1984:10).

Con dinámicas que parten de lo común, podemos poner en valor lo oral, sus complejidades que dejan de tratar el habla como “comunicación” y pasan de comprender el mensaje a comprender al hablante, a la gente. Es decir, poner en primer plano las formas de relación y que las estructuras lingüísticas y sus contenidos queden en un segundo plano como herramienta para que la gente pueda darle uso. ¿De quién es la lengua?

De cómo Alicia huyó del país de las maravillas un artículo de nuestro libro SIN PODER






Ya puedes encontrarte en alguna esquina, o a la sombra de algún árbol con el libro SIN PODER. Construyendo colectivamente la autogestión de la vida cotidiana. coordinado por Javier Encina y Ainhoa Ezeiza. 

Vamos a ir dando algunas pinceladas de los artículos que componen este libro.

Información sobre el libro http://desempoderamiento.blogspot.com.es/2017/03/sin-poder-primer-libro-de-la-tetralogia.html












De cómo Alicia huyó del país de las maravillas. Emilia Negrete

Cuando Alicia entra a dar clases a la UACM se encontró con un grupo de gente extraordinaria y a su vez terrible.

Entramos con una promesa, el flautista de Hamelin nos llevaba al modelo educativo que revolucionaría todas las expectativas que hasta el momento se tenían de Universidad “Un mundo extraño y nuevo”.

Pero Alicia se sentía rebasada por sus compañeros de aventura todos tenían lo que a ella le faltaba, un doctorado o dos o tres.

Se rumoraba que había varias Alicias pero era un secreto oculto en los pasillos, detrás de las puertas del País de la Maravillas, las puertas de cristal eran espejos que la llevaban a otro mundo, pero en su mayor parte ella sólo sabía de libros fantásticos de hipogrifos, brujas y monstruos bicéfalos; eso no iba en las juntas de Academia, así que Alicia no aportaba nada, se hizo pequeña, sus ojos se hicieron grandes y sus oídos sordos ante los desacuerdos de los seres extraordinarios que había conocido. Poco a poco se fue integrando al grupo empezó a crecer levemente, su ropa ya no le quedaba empezaron a notarla y poco a poco empezó a hablar con otras Alicias y sombrereros locos.
Cuando finalmente la Academia se integró las Alicias se volvieron lánguidas el modelo del flautista se volvió confuso. Las Alicias se volvieron anoréxicas no podían tragarse los Comités de para… , no podían tragarse la evaluación diagnóstica ni la de para… así que se enfermaron se pusieron tristes al grado que era difícil levantarse de la cama para hacer “trabajo colegiado” no dejaban de tener pesadillas. ¡Qué les corten la cabeza! 


De repente en Casa Libertad Alicia se convirtió en Dorothy el tornado la había llevado a Kansas y se encontró con seres incompletos como ella, nada qué ocultar, un Carlos Martínez con el valor de un León, un Emiliano Urteaga con el corazón más grande que había conocido, una Pilar Padierna con la inteligencia más fina, aún así todos incompletos recorrimos el camino amarillo y lo seguimos recorriendo sólo que esta vez sabemos que los estudiantes no son vasos sin fondo, que pueden colaborar con nosotros y a veces ponernos en orden, Adrián, Sinaí, Leo, Arturo, Fely, Selene, Frank son los dotados cuando no vemos lo que ellos ven, cuando nos comparten sus saberes, de hecho ellos causaron un tornado más que nos despertó a todos y gracias a ellos pudimos sacar a la bruja del Este. En esta Universidad sí me gusta estar. Extraño a mis Alicias de San Lorenzo, extraño la promesa y agradezco todo lo que me ha dado la UACM, una parte de Alicia y otra de Dorothy me conforman. Siempre le saldré debiendo a la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, porque aunque fue duro, me hizo crecer como profesionista, ahora como Dorothy soy feliz comparto mis problemas, mis alegrías y tristezas con mis nuevos amigos son entrañables, son para siempre aún en la distancia. 

Desempoderamiento científico un artículo de nuestro libro SIN PODER






Ya puedes encontrarte en alguna esquina, o a la sombra de algún árbol con el libro SIN PODER. Construyendo colectivamente la autogestión de la vida cotidiana. coordinado por Javier Encina y Ainhoa Ezeiza. 

Vamos a ir dando algunas pinceladas de los artículos que componen este libro.

Información sobre el libro http://desempoderamiento.blogspot.com.es/2017/03/sin-poder-primer-libro-de-la-tetralogia.html










Desempoderamiento científico. Ainhoa Ezeiza y Javier Encina


La estandarización de los procedimientos científicos y su comunicación busca la perfección, el orden en el caos y el control de la producción científica. Todo lo que no cabe en los protocolos establecidos no entra en el mundo del Conocimiento, y lo que entra, al ser perfecto, significa que es una simplificación de la realidad, que es compleja, incompleta y difícilmente predecible. Esa búsqueda de la perfección genera un conocimiento fragmentado, porque solo cuando se fragmenta se puede estudiar con herramientas de investigación estandarizadas (o estandarizables). Todo ello provoca que los resultados sean incuestionables, en el sentido de que están tan fragmentados, que solo aquellas personas reconocidas en el mundo científico como prestigiosas —con sus propias formas de medir ese prestigio (número de publicaciones, capacidad de hacerse con recursos financieros, materiales y humanos, etc.)— en ese pequeño fragmento del conocimiento pueden afirmar, desmentir o modificar los principios de ese campo tan reducido y reduccionista. Como plantea Pierre BOURDIEU(2000:99), “el universo universitario tiene la particularidad de que hoy, en nuestras sociedades, sus veredictos están seguramente entre los veredictos sociales más poderosos. Aquel que otorga un título académico otorga una patente de inteligencia (siendo uno de los privilegios de los titulares, poder además tomar distancia respecto del título)”.


Sin poner en cuestión ese planteamiento ideológico, adiestramos al alumnado universitario a escribir proyectos de investigación, informes y artículos académico-científicos que cumplan los requisitos formales. Esta idea queda plasmada en la insistencia, en el diseño de las titulaciones universitarias, en incluir asignaturas relacionadas con la escritura académica (también denominada ‘alfabetización académica’ en algunas facultades). Se separa la producción escrita del resto de ámbitos de la titulación, de manera que se enseña al alumnado cómo cumplir con los protocolos de la escritura científica, cómo estructurar el discurso científico y cómo cumplir con las normas formales de calidad (formas de cita y referencia). Las dificultades del alumnado para respetar esas normas no son más que incapacidades, muestras de su bajo nivel competencial y su ignorancia... no se plantea que estas dificultades puedan ser, tal vez, formas de resistencia ante la imposición de una forma única y unívoca de estructurar el pensamiento, que queda aislado de los sentires y haceres (...).

¿Cómo desarrollar investigaciones que tengan el desempoderamiento científico como base? En lugar de plantearnos desde la Ciencia qué es lo que hay que investigar y utilizar a la gente para nuestras investigaciones, creemos que la forma ética de investigar es partir de trabajar con y desde la gente, en lo que venimos llamando ilusionismo social: es una forma de hacer que se basa en la dimensión dialéctica, tiene como punto de partida las metodologías participativas (especialmente la IAP) y se desarrolla en el trabajo con las culturas populares. Como eje central tiene la dinamización y generación de mediaciones sociales deseadas en los espacios y tiempos cotidianos; para ello hay que trabajar con y desde la gente, moviéndonos desde la seguridad de lo posible hacia la esperanza de lo imposible, mediante la autogestión de la vida cotidiana. Sin poder diferenciar el pensar y el sentir, la acción y el conocimiento, el reconocimiento y el aprendizaje de todos los saberes.

“No se puede predecir el surgimiento de lo nuevo, de lo contrario no sería nuevo. No se puede conocer la aparición de una creación por anticipado, pues entonces no habría creación”
Edgar MORIN (2001:97-98)

miércoles, 19 de abril de 2017

Primeros balbuceos para un libro sobre desempoderamiento comunitario un artículo de nuestro libro SIN PODER






Ya puedes encontrarte en alguna esquina, o a la sombra de algún árbol con el libro SIN PODER. Construyendo colectivamente la autogestión de la vida cotidiana. coordinado por Javier Encina y Ainhoa Ezeiza. 

Vamos a ir dando algunas pinceladas de los artículos que componen este libro.

Información sobre el libro http://desempoderamiento.blogspot.com.es/2017/03/sin-poder-primer-libro-de-la-tetralogia.html










Primeros balbuceos para un libro sobre 
desempoderamiento comunitario.

Javier ENCINA, Ainhoa EZEIZA, Begoña LOURENÇO, Nayeli MORENO,Felícitas OVALLE y Carmen PÉREZ

Si queremos acercarnos a la comunidad más allá de una aproximación geográfica (en Andalucía: pedanía, aldea, pueblo o barrio de una ciudad...), o esencialista (donde lo que define es el Ser, la identidad...); y así poder trabajar con y desde la gente, debemos tener en cuenta que la gente vive su comunidad como espacios, tiempos, territorios y horarios que se articulan en torno a unas formas de relación en las que puede predominar la verticalidad, la horizontalidad o la superposición de ambas. Estas relaciones están tejidas con el entorno social y natural y en muchas ocasiones a otras relaciones lejanas, que les dan un mayor sentido de incompletitud, imperfección, incertidumbre y complejidad. Estas formas de relación se caracterizan por la cercanía, la proximidad y la comprensión del mundo a partir de cosmovisiones compartidas y/o de otras que no se entienden como ajenas.

Haciendo una relectura de K. MARX y M. BAKUNIN (teniendo en cuenta posteriores aportaciones desde los diversos marxismos, anarquismos y desde las culturas populares) podemos plantearnos que lo importante a la hora de transformar la sociedad son las formas de relación no sólo en la producción, sino también en la generación de comunidad y libertad. Comunidades que al ir construyendo formas de relación horizontales, van construyendo colectivamente cosmovisiones que provocan mediaciones sociales deseadas y formas de producción y consumo más colectivos y en armonía con el entorno social y natural. Para ello hemos puesto en juego dos pensares/haceres/sentires: el ilusionismo social y el desempoderamiento.

A veces trasladamos una vision salvadora a la comunidad; desde la visión de la Sociedad del Bienestar y el Estado protector: queriendo reproducir un miniestado, inventando o aplicando normas y mecanismos que impiden o dificultan la vida, a cambio de un mayor Ordenamiento, de una mayor Seguridad, de un Futuro…, desaprender esto y autogestionar los miedos e incertidumbres poco a poco, dejando de usar el Poder como vehículo que mueve las relaciones sociales, el conocimiento o la participación; es una de cosas a las que debemos atender en nuestras relaciones. En nuestras comunidades donde se da a la vez la construcción colectiva, la horizontalidad, la apropiación individual, la aportación individual, la verticalidad, el paternalismo, la dependencia, la libertad...; el desempoderamiento comunitario no es sólo una teoría atractiva, sino una forma de trabajar necesaria y que se convierte en algo posible cuando lo enlazamos a las formas de trabajar del ilusionismo social.



¿POR QUÉ EL DESEMPODERAMIENTO COMUNITARIO?

Es una forma de trabajar las horizontalidades necesarias para provocar construcciones colectivas que permitan satisfacer las necesidades en un proceso de autogestión de la vida cotidiana. Releyendo las aportaciones de Michel FOUCAULT a las teorías del Poder podemos rescatar dos cuestiones centrales:
  • El Poder nos conduce y nosotr@s nos dejamos conducir, en este proceso nos impregnamos de la lógica del Poder; tanto en el pensar, como en el sentir y el hacer
  • Todas las personas tenemos poder sobre otras; en algún espacio y tiempo o en algún territorio y horario a lo largo de nuestra vida.
Para no ejercer el poder sobre otr@s y para desimpregnarnos de su lógica tenemos que desempoderarnos: hacer dejación de poder hacia las personas de abajo (nunca hacia arriba), en armonía con el entorno social y natural.

El desempoderamiento comunitario precisa de este desempoderamiento individual, pero tambien de un desempoderamiento del Estado concretado en las instituciones educativas (desempoderamiento educativo), en las administraciones públicas, en los cuerpos policiales, en los representantes políticos (pero tambien en los sindicales y asociativos) y de un desempoderamiento del Mercado mediante la potenciación de economías populares, de cercanía y proximidad, de economías alternativas y sustentables... En estos casos del Estado y del Mercado el desempoderamiento puede comenzar por una flexibilización de estructuras, que al menos impida el bloqueo institucional y económico.

Y no es que el dempoderamiento tenga que ser en todos los sitios o si no no se puede hacer, sino que hay que realizarlo en el sitio donde estemos. ¿Por qué? Fundamentalmente sería porque de esta manera vamos horizontalizando las relaciones, vamos a poder hablar con el resto de la gente que está en nuestro entorno de igual a igual, no de arriba-abajo, o vamos a ir haciendo que eso pueda ir ocurriendo, y por el otro lado, ese mismo proceso va a propiciar que se pueda construir colectivamente el conocimiento, las acciones, los sentimientos que se provocan en esas acciones, y nos enriquezcamos mutuamente todas las personas que convivimos en esta comunidad.

En el desempoderamiento comunitario podemos entrelazar en esa imaginaria almazuela, que podemos coser y descoser; incorporar o quitar los diversos elementos que nos vamos encontrando en espacios y tiempos cotidianos, en horarios y territorios institucionales o de masas; siempre teniendo en cuenta que el hilo gordo tiene que ser el más cercano a las culturas populares. Para ello, debemos tener en cuenta que ha habido una destrucción de la autoestima comunitaria, un empoderamiento de líderes para todo, un empoderamiento de grupos, toma de poder, una apropiación de lo común por parte del Estado y del Mercado.

A partir de aquí explicamos con ejemplos concretos cómo lo hemos trabajado.


martes, 18 de abril de 2017

Desempoderamiento un artículo de nuestro libro SIN PODER







Ya puedes encontrarte en alguna esquina, o a la sombra de algún árbol con el libro SIN PODER. Construyendo colectivamente la autogestión de la vida cotidiana. coordinado por Javier Encina y Ainhoa Ezeiza. 

Vamos a ir dando algunas pinceladas de los artículos que componen este libro.

Información sobre el libro http://desempoderamiento.blogspot.com.es/2017/03/sin-poder-primer-libro-de-la-tetralogia.html






El desempoderamiento. Viviendo la construcción de un nuevo mundo sin poder. Javier ENCINA y Mª Ángeles ÁVILA

Nuestro trabajo es en procesos donde potenciamos/dinamizamos/provocamos la autogestión de la vida cotidiana, y cuando vemos que las cosas ya pueden marchar por sí solas nos vamos para no crear dependencia con respecto a nosotr@s. Trabajamos la construcción colectiva de los satisfactores, o sea cómo la gente satisface sus necesidades, en esos momentos no nos da tiempo de escribir, inventamos o readaptamos herramientas para poder trabajar los problemas y soluciones, que van surgiendo durante el proceso. El proceso de escritura lo hacemos después, la mayoría de las veces como autoaprendizaje, pero también como transferencia a otros procesos o para trabajar temas de formacción... y de todos estos caminos andados y desandados nace esta reflexión.

El Poder sería un conglomerado de mediaciones sociales consentidas y compradas. Las mediaciones sociales impuestas, como veremos más adelante, no estarían dentro de las lógicas del poder sino de lo establecido, de lo que se cree inevitable.

El Poder (Estado y Mercado dominantes y Patriarcado) necesita de nuestro movimiento, de nuestro enfrentamiento, de nuestros saberes, de nuestra creatividad; para aprender y provocar la conduit (que es donde toma fuerza y sentido): nos conduce, pero para conducirnos tenemos que ser visibles y estar en movimiento, y en esa conducción es donde nos va impregnando de su conducta. Conducirnos para aprender de nosotr@s, conducirnos para evitar nuestras aristas más dolorosas al Capitalismo, conducirnos para entretenernos, conducirnos para que absorbamos la conducta deseable a la lógica del Poder y despertarnos el ansia de poder (ya se plasme en la toma del poder o en el empoderamiento o en el contrapoder).


Frente al Poder nos decantamos por el desempoderamiento que resitua el campo de juego social, deja el campo de batalla por el poder y se centra en la vida: ¡vamos a vivir nuestra vida colectiva ya!, sin esperar a derrotar nada, sin esperar al mesías, sin luchar por colocarnos mejor en una sociedad que no nos gusta. Vamos a construir nuestra vida desde ya y cada día...

El desempoderamiento no es más que hacer una dejación de poder (hacia l@s de abajo y en armonía con el entorno social y natural) que propicie una construcción colectiva. Esta dejación de poder puede ser en cualquier esfera de la vida (en las relaciones familiares, de amistad, de trabajo, de solidaridad....), puede ser individual (yo como padre/madre/hij@..., yo como amig@, yo como jef@, o como docente, o como medic@, o como funcionari@, yo como activista...), puede ser colectiva (como la que propició el EZLN en el año 2000 cuando se convirtió en un movimiento político, o sea, haciendo dejación del poder del ejército para propiciar que los pueblos de Chiapas construyan colectivamente su presente y su futuro: el Mundo Nuevo).

La nueva situación que provoca la dejación de poder en un primer momento viene marcada por la confusión y el caos creativo que dan lugar inmediatamente a horizontalidades incipientes y a un proceso de invisibilización que impide la conduit del Poder, que no encuentra un hacer que conducir, sino un magma de sentires, pensares y haceres entretejidos y que no parecen moverse hacia ningún sitio. Esa negación del Progreso (del ir hacia), y esa afirmación del vivir ahora (del estar) parecen ser barreras efectivas a la conduit que necesita de metas, objetivos, protocolos, métodos; tanto para aprender de lo nuestro, como para llevarnos en su dirección, como veremos más adelante.


Estas nuevas horizontalidades incipientes son generadoras de una nueva oleada de culturas populares que vuelven a recuperar una cosmovisión holística, en donde además de lo cultural se vuelve a incorporar lo económico y lo social. En la creación de un mundo nuevo....

Una de las características de esos nuevos mundos es su falta de necesidad de construir un discurso global y explicativo. Ante la pregunta: ¿cómo se ha hecho esto?, las respuestas más frecuentes son: ¡haciéndolo! o las cosas se hacen así. Normalmente no se trabajan sistematizaciones; seguramente no solo por falta de tiempo, sino porque no se le encuentra sentido. Lo que si se hacen son transferencias: recuperar aquellas partes del pasado (nuestro o de otro colectivo) que en este momento nos pueden ayudar para algo, ya sea para solucionar un problema parecido a uno que ya se tuvo, ya sea para no repetir un error anterior o simplemente para aliviar un momento de tensión o para provocar risa, o para recuperar la memoria de alguien que ya no está.

Son movimientos vitalistas que rompen con la tradición judeocristiana, hay una reverencia por la vida, no se desea la muerte; que se reconfigura dejando de estar omnipresente, para pasar a convertirse en el fin; que no es más que la consecuencia de haber vivido... La muerte deja de ser central, ya sea como heroísmo o fatalismo, lo heroico es vivir (madre coraje, recuperación del espacio público, incomprensión del ejercito y la guerrilla...).

Son movimientos que tienden a autorregularse y a autonutrirse en todos los ámbitos de la vida (economías populares y economías sociales y solidarias, autoformacción, recuperación de saberes populares, madres lactantes, monedas sociales...).

Son movimientos donde la horizontalidad (no confundir con asamblearismo, que solo es una herramienta para trabajar desde esa horizontalidad, se puede y se deben usar además otras herramientas para adaptarse a la gente con la que se trabaja) crea nuevas centralidades que abren hacia el protagonismo de las mujeres de forma natural (sin necesidad de cuotas ni de discriminación positiva); por el propio hecho de que la vida cotidiana se convierte en el espacio central y esto provoca el pase de los hombres a un segundo plano mediante un proceso de desempoderamiento.

Son movimientos que no tienen intención de trascender más allá de la propia vida cotidiana. Pueden ser efímeros, para volver a reconfigurarse con otros grupos, pueden durar toda la vida; pero la duración no es un valor en sí mismo, el único valor es la vida y como el movimiento nos vale para un mejor vivir, no confundir en ningún caso con para un mayor consumo. Por ello el empleo (volviendo a romper con la tradición judeocristiana) no es tampoco un eje central, sino un instrumento que a veces hay que utilizar y en otras ocasiones no nos hace falta...

En estos movimientos La Verdad con mayúsculas no existe; lo que se valora es decir las cosas por derecho (o sea decir tu opinión sin usar formas sibilinas como el Poder) y tener la vergüenza de reconocer que te has equivocado, puesto que las equivocaciones son incorporadas al proceso de aprendizaje colectivo con igual peso que los aciertos. Por eso tienen poco valor las teorías generales de explicación del mundo (porque no son por derecho: son válidas en general y para todo momento; ni tienen vergüenza: puesto que las equivocaciones se convierten en excepciones a la regla).

Nuestra acción no debe centrarse en la toma del poder (ya sea de forma en que una vanguardia promueve la insurrección, o en que una vanguardia organiza un partido y gana las elecciones), ni en el empoderamiento (que al fin y al cabo es una toma de poder, habitualmente en el marco de las lógicas dominantes); sino en la autogestión colectiva de la dejación de poder con el horizonte utópico de su disolución. La autogestión nos cambia la mirada desde la toma del poder al poder hacer/sentir/pensar, lo que implica saberes, habilidades y quereres. Además, siempre hace referencia a una dimensión colectiva que parte del flujo social, del hacer/pensar/sentir de otr@s y con otr@s.

Para ir construyendo la autogestión colectiva de la dejación de poder (el desempoderamiento) es necesaria en primer lugar la resistencia (diciendo NO), tanto en el nivel de oposición/conciencia, como en el de interacción creativa. En segundo lugar es necesaria la ruptura que abra hacia la innovación; que de lugar a nuevas propuestas que provoquen renunciar a la identidad y potenciar las identificaciones (dispersando el poder). Y en tercer lugar, cauces de participación que den forma a la oposición/interacción/innovación que tendrán que construirse en el proceso, fruto de las diversas acciones que se vayan realizando.



Para comprender el desempoderamiento tendríamos que visualizarlo asentado sobre ocho pilares, que tienen que guardar un equilibrio, aunque sea inestable a lo largo del proceso, aunque en cada momento puede haber predominancias, que hay que equilibrar: cuidados, libertad, construcción colectiva, confianza, interdependencia y autonomía, alegría, decrecimiento y esperanza