martes, 31 de marzo de 2015

LIBERTAD: La visión de Carlos MARX

La Libertad es uno de los pilares del desempoderamiento...

Para comprender el desempoderamiento tendríamos que visualizarlo asentado sobre ocho pilares, que tienen que guardar un equilibrio, aunque sea inestable a lo largo del proceso, aunque en cada momento puede haber predominancias, que hay que equilibrar...

Dos textos fundamentales:

1- Manuscritos económico-filosóficos



“La propiedad privada es la principal fuente de poder social. La propiedad privada nos ha hecho tan estúpidos y parciales que un objeto es sólo nuestro cuando lo poseemos, cuando existe para nosotros como capital o cuando es directamente comido, bebido, vestido, habitado, etc…; es decir, utilizado de alguna manera. Así todos los sentidos físicos e intelectuales han sido sustituidos por la simple enajenación de todos estos sentidos: el sentido del tener".

2- La guerra civil en Francia 

“Sí, caballeros, la Comuna pretendía abolir esa propiedad de clase que convierte el trabajo de muchos en la riqueza de unos pocos. La Comuna aspiraba a la expropiación de los expropiadores. Quería convertir la propiedad individual en una realidad, transformando los medios de producción, la tierra y el capital, que hoy son fundamentalmente medios de esclavización y de explotación del trabajo, en simples instrumentos de trabajo libre y asociado. ¡Pero eso es el comunismo, el «irrealizable» comunismo! (...).


La clase obrera no esperaba de la Comuna ningún milagro. Los obreros no tienen ninguna utopía lista para implantarla par décret du peuple (...). Ellos no tienen que realizar ningunos ideales, sino simplemente dar suelta a los elementos de la nueva sociedad”.

Dar suelta es eliminar los objetivos a priori, es reconocer los saberes populares, fomentar las relaciones horizontales y ambivalentes que propicien el parto de la nueva era, un parto que sale de nosotr@s mism@s, de nuestro propio interior; que se gesta en relación con otr@s, fruto de esa comprensión ética1 de la realidad, de esa libertad del disenso.

 


domingo, 29 de marzo de 2015

Verónica Gago "La razón neoliberal. Economías barrocas y pragmática popular"

Como plantea Verónica Gago en el prólogo de su libro



"Pensar el neoliberalismo como una mutación en el “arte de gobernar”, como propone Foucault (2007) con el término gubernamentalidad, supone entender el neoliberalismo como un conjunto de saberes, tecnologías y prácticas  que despliegan una racionalidad de nuevo tipo que no puede pensarse sólo impulsada “desde arriba”. Foucault ha dicho que la innovación radical del neoliberalismo es que se trata de una forma de gobernar por medio del impulso a las libertades. Lo que a primera vista parece una contradicción se vuelve una forma sofisticada, novedosa y compleja de enhebrar, de manera a la vez íntima e institucional, una serie de tecnologías, procedimientos y afectos que impulsan la iniciativa libre, la autoempresarialidad, la autogestión y, también, la responsabilidad sobre sí. Se trata de una racionalidad, además, no puramente abstracta ni macropolítica, sino puesta en juego por las subjetividades y las tácticas de la vida cotidiana. Como una variedad de modos de hacer, sentir y pensar que organizan los cálculos y los afectos de la maquinaria social. En este punto, el neoliberalismo se vuelve una dinámica inmanente: se despliega al ras de los territorios, modula subjetividades y es provocado sin necesidad primera de una estructura trascendente y exterior. Desde esta perspectiva, el neoliberalismo no se deja comprender si no se tiene en cuenta cómo ha captado, suscitado e interpretado las formas de vida, las artes de hacer, las tácticas de resistencia y los modos de habitar populares que lo han combatido, lo han transformado, lo han aprovechado y lo han sufrido.


(...) Entonces, hablar de neoliberalismo desde abajo es un modo de dar cuenta de la dinámica que resiste la explotación y la desposesión y que a la vez se despliega en (y asume) ese espacio antropológico del cálculo.Esta hipótesis está a la base de una ampliación (temática y conceptual) de la noción misma de neoliberalismo y, por tanto, de la proyección de una nueva afectividad y racionalidad para trazar el mapa político de estas economías fuertemente expansivas de las abigarradas ciudades latinoamericanas (...)

Si se trata de pensar el neoliberalismo no sólo como una doctrina homogénea y compacta, es para poner el foco en la multiplicidad de niveles en los que opera, la variedad de mecanismos y saberes que implica y los modos en que se combina y articula, de manera desigual, con otros saberes y formas de hacer. Tal pluralidad no lo debilita como tecnología de gobierno. Sin embargo, la pluralización del neoliberalismo por las prácticas provenientes “desde abajo” permite ver su articulación con formas comunitarias, con tácticas populares de resolución de la vida, con emprendimientos que alimentan las redes informales y con modalidades de negociación de derechos que se valen de esa vitalidad  social. De nuevo: es en esta pluralización donde también aparecen los modos de resistencia a un modo de gobierno extremadamente versátil. Sin embargo, esas prácticas revelan, sobre todo, el carácter heterogéneo, contingente y ambiguo en que la obediencia y la autonomía se disputan, palmo a palmo, la interpretación y la apropiación de las condiciones neoliberales.

Esta pluralización, también, obliga más que a grandes teorías, a enunciados situados. Por eso aquí trabajamos con situaciones concretas".

El planteamiento de Verónica Gago conecta con lo que planteamos de la conduit


 
y con lo que hablamos del entrelazar de la cultura institucional u oficial con la cultura de masas y las culturas populares, en este modo de entrelazar de la razón neoliberal: las culturas populares quedan subyugadas a las otras...
http://ilusionismosocial.org/mod/resource/view.php?id=478

sábado, 28 de marzo de 2015

LIBERTAD: La visión de Franco BERARDI "Bifo"

La Libertad es uno de los pilares del desempoderamiento...

Para comprender el desempoderamiento tendríamos que visualizarlo asentado sobre ocho pilares, que tienen que guardar un equilibrio, aunque sea inestable a lo largo del proceso, aunque en cada momento puede haber predominancias, que hay que equilibrar...


En palabras de BERARDI “Bifo”: “Cuando a la libertad se le sustrae el tiempo para poder gozar del propio cuerpo y del cuerpo de otros, cuando la posibilidad de disfrutar del medio natural y urbano es destruida, cuando los demás seres humanos son competidores enemigos o aliados poco fiables, la libertad se reduce a un gris desierto de infelicidad. No es ya la neurosis, sino el pánico, la patología dominante de la sociedad postburguesa, en la que el deseo es invertido de forma cada vez más obsesiva en la empresa económica y en la competencia. Y el pánico se convierte en depresión apenas el objeto del deseo se revela como lo que es, un fantasma carente de sentido y sensualidad. El sufrimiento, la miseria existencial, la soledad, el océano de tristeza de la metrópolis postindustrial, la enfermedad mental. Éste es el argumento del que se ocupa hoy la crítica de la economía política del capital”.

El desarrollo lo podemos encontrar en su libro La fabrica de la infelicidad

jueves, 26 de marzo de 2015

LIBERTAD: La visión de Jesús Ibáñez

La libertad es uno de los pilares del desempoderamiento...

Para comprender el desempoderamiento tendríamos que visualizarlo asentado sobre ocho pilares, que tienen que guardar un equilibrio, aunque sea inestable a lo largo del proceso, aunque en cada momento puede haber predominancias, que hay que equilibrar...



Para comprender el pensamiento de Jesús IBAÑEZ sobre este tema podemos manejar dos textos:

El primero es Algunas reflexiones fundamentales: Consenso/Disenso. Revista Herria 2000 Eliza, nº 105, 1989

“El consenso es una solución cerrada. El conjunto vacío es parte común de todos los  conjuntos. Sólo nos podemos poner todos de acuerdo en nada. El consenso implica  pérdida de información. El disenso es una solución abierta. Cuando algo es necesario o  imposible, hay que cambiar las reglas de juego: para inventar nuevas dimensiones (...). El consenso produce la certeza, el disenso la duda. ‘Dudar’ viene de duo+habitare (dubbitare): el que habita dos mundos”






El segundo es Nada para el pueblo pero sin el pueblo en Javier Encina y Otr@s (coord) Democracias participativas e intervención social comunitaria desde Andalucía. Ed. Atrapasueños, Sevilla-2004

"La democracia tiene una forma —votar— y un contenido -una sustancia- llaman «democracia» a un país donde la gente vota (...)

Aquí nos han concedido la democracia formal para evitar la democracia sustancial. Hay que votar y no hacer otra cosa que votar. Hay modos de participación política más fuertes que el voto: por ejemplo, la opinión pública o la acción de masas. Cuando la opinión pública y la acción de masas estaban socavando los cimientos de la dominación, cambiaron la forma de gobierno de dictadura a democracia. Votar no es, para nosotros, un derecho sino un deber: nos obligan a votar a cambio de que renunciemos al derecho de opinar («eso dilo con tu voto en las próximas elecciones») y de salir a la calle («se vota con las manos, no con los pies»).


Se vota con los pies. Los que mandan mandan con las manos, los mandados obedecen con los pies. Porque son culpables: en la etapa religiosa, pecadores; en la jurídica, delincuentes; en la publicitaria, extraviados o extravagantes. Tres términos sinónimos: los tres significan «salirse del camino recto que va hacia la derecha». Pecador —depes+kho’s— es el que tiene un defecto en el pie —como el manco lo tiene en la mano o el ciego en los ojos—. Delincuente— de de+linquo— es el que abandona el deber (trazado por el camino recto). Extraviado es el que va por otra vía, extravagante es el que se sale de la vía. Siempre modificados, medidos: primero moldeados por la moral, luego modelados por la Ley (mos y lex tienen significados semejantes), finalmente modulados por la moda. Votar es un modo de marcar el paso. Los que mandan se comunican con los mandados mediante juegos de lenguaje del tipo pregunta/respuesta. Como las elecciones. El que manda puede preguntar lo que quiera, el mandado debe responder a lo que le preguntan. Así se distribuyen
el poder y el deber.

Se concede democracia a un pueblo para evitar una revolución. La democracia que nos conceden es un antídoto contra la democracia: democracia formal contra democracia sustancial. Cambiamos la libertad
real por la igualdad imaginaria: la igualdad de votar y —con la Ley de Seguridad Ciudadana– la igualdad de ser todos culpables".

martes, 24 de marzo de 2015

CUIDADOS: la visión de Antonio Elizalde

Los cuidados son uno de los pilares del desempoderamiento...

Para comprender el desempoderamiento tendríamos que visualizarlo asentado sobre ocho pilares, que tienen que guardar un equilibrio, aunque sea inestable a lo largo del proceso, aunque en cada momento puede haber predominancias, que hay que equilibrar...

 


Aunque profundamente cristiana, la aportación de Antonio ELIZALDE es fundamental para comprender los procesos de individuación e individualismo que provoca el capitalismo, y a partir de ahí, sin nombrarlo, que sinérgias provocan los cuidados.












"¿Existe algo que implique más un darse que el amar? ¿No es de la naturaleza misma del amor la donación de sí mismo a otro? ¿No son el amor, el cariño y el afecto en sí mismos un compartir? ¿Por qué razón, entonces los vemos como la negación de lo anterior? ¿Es posible amar sin compartir lo más íntimo y propio con otro ser humano con absoluta generosidad, sin medida alguna y sin ningún tipo de cálculo? ¿Qué nos lleva a calcular y a medir lo incalculable y inconmensurable? ¿Por qué no vemos la profundidad de nuestro error perceptivo? (...)

Si la emoción fundamental en la cual ha estado instalada nuestra cultura ha sido la codicia y el egoísmo, el mundo que de allí emergerá será de codicia y de egoísmo, y naturalmente fluirán de éste la exclusión, la miseria y el hambre, la violencia y la guerra. Si por el contrario nuestra emoción fundamental llega a ser el afecto y la generosidad, fluirán de ésta la cooperación, la solidaridad, la paz y la aceptación del otro como un legítimo otro, la alegría del compartir y del comer juntos, conducta esta última propia del linaje de primates del cual provienen los homínidos, los que al hacer así fueron los únicos que pudieron desarrollar lenguaje y de ese modo construir cultura".


Su artículo Individualismo posesivo y antropología de las necesidades

También es interesante, para este punto su aportación junto a Manfred Max-Neef en el concepto Necesidades y satistactores

lunes, 23 de marzo de 2015

CUIDADOS: La visión de Leonardo Boff

Los cuidados son uno de los pilares del desempoderamiento...

Para comprender el desempoderamiento tendríamos que visualizarlo asentado sobre ocho pilares, que tienen que guardar un equilibrio, aunque sea inestable a lo largo del proceso, aunque en cada momento puede haber predominancias, que hay que equilibrar...



Para Leonardo Boff en su libro El cuidado esencial:  “Lo que se opone al desinterés y a la indiferencia es el cuidado. Cuidar es más que un acto; es una actitud. Por lo tanto, abarca más que un momento de atención, de celo y de desvelo. Representa una actitud de ocupación, de preocupación, de responsabilización y de compromiso afectivo con el otro.

La actitud es una fuente, genera muchos actos que expresan la disposición de fondo. Cuando decimos, por ejemplo, “cuidamos de nuestra casa”, se sobreentienden múltiples actos tales como: preocuparse de las personas que viven en ella, prestándoles atención, garantizándoles provisiones e interesándonos por su bienestar. Cuidamos el ambiente acogedor que ha de tener cada habitación, el salón, el dormitorio y la cocina. Somos celosos con las relaciones de amistad con los vecinos y de calor con los huéspedes. Nos desvelamos por conseguir que la casa sea un lugar entrañable, de modo que la echemos de menos al irnos y sintamos alegría cuando volvamos a ella. Alimentamos una actitud general de diligencia por el estado físico de la casa, por su terreno y por el jardín. Nos ocupamos del gato y del perro, de los peces y de los pájaros que pueblan nuestros árboles. Todo eso pertenece a la actitud del cuidado material, personal, social, ecológico y espiritual de la casa (...)

Otro «modo de ser en el mundo» se realiza por medio del cuidado. El cuidado no se opone al trabajo, pero le confiere una tonalidad diferente, gracias al cuidado dejamos de ver como objetos la naturaleza y todo lo que existe en ella. La relación no es de sujeto-objeto, sino de sujeto-sujeto. Sentimos los seres como sujetos, como valores, como símbolos que remiten a una Realidad Fontal. La naturaleza no es muda. Habla y evoca. Emite mensajes de grandeza, belleza, perplejidad y fuerza. El ser humano puede escuchar e interpretar esas señales. Se pone al pie de las cosas, junto a ellas, y se siente unido a ellas. No existe; co-existe con todo lo otro. No es pura intervención, sino interacción y comunión. / (…)

El «modo de ser cuidado» revela la dimensión de lo femenino en el hombre y en la mujer. Lo femenino siempre ha estado presente en la historia. Pero en el paleolítico adquirió visibilidad histórica cuando las culturas eran matrifocales y se vivía una fusión con la naturaleza. La gente se sentía incorporada al todo. Eran sociedades marcadas por un profundo sentido de lo sagrado del universo y por la reverencia frente al misterio de la vida y de la Tierra. Las mujeres ostentaban la hegemonía histórico-social y daban a lo femenino una expresión tan profunda, que quedó en la memoria permanente de la humanidad a través de grandes símbolos, sueños y arquetipos presentes en la cultura y en el inconsciente colectivo”.


Para leer el libro

domingo, 22 de marzo de 2015

Estratégias de autogestión en el Grand-Yoff. Serge Latouche

Vamos a selecccionar del artículo un pequeño apartado más teórico y os dejo el enlace al final para que podáis leerlo entero, es muy interesante y a mí me sirvió para darle nombre a muchas cosas que veo...



Las cuatro etapas de la economía informal

 Los «tráficos» abarcan todo el comercio de importación y exportación practicado al margen de la ley. Este contrabando a menudo se lleva a cabo a gran escala y muchas veces se conoce en todo el mundo. En África el textil es su terreno predilecto, aunque podemos encontrarlo en todos los productos de consumo, desde la electrónica a las latas de refrescos. El mercado de segunda mano también constituye un sector nada despreciable. La ropa usada de los países del Norte, recuperada a través de diversos canales como las ONG caritativas, se recicla en los mercados africanos con el consiguiente daño a las empresas locales de textil y de confección. En Mauritania o Senegal encontramos a muchas mujeres iletradas convertidas en millonarias gracias a estas actividades. Estas mujeres manejan grandes negocios, principalmente con el Sureste asiático. En Togo o Benín esos tráficos sustentan el estado-almacén. Vinculados a una tradición comercial ancestral, esos países viven largamente de los diversos impuestos sobre las importaciones y las reexportaciones. Como podemos ver en los interesantes análisis de John Igué, el estado y la sociedad civil se reparten formal e informalmente los despojos. El estado recibe los impuestos oficiales de ese movimiento, los funcionarios toman su «sueldo» o sus complementos, y la población se las apaña con el resto. En este caso, y contrariamente a la idea imperante, !sólo lo informal paga los impuestos! Las empresas « normales», públicas o privadas, normalmente escasas y en crisis, no pagan prácticamente nada. En Senegal, lo informal ha tomado el relevo de la importación exportación más oficial de los comerciantes sirio-libaneses y suscita las mismas reacciones de hostilidad de una parte de la opinión pública, en particular de la élite y de los funcionarios. Esta hostilidad es incluso más evidente cuando las actividades las llevan a cabo mujeres. Se las acusa tradicionalmente de parasitismo y se critica su contribución al deterioro de la producción nacional y su escasa participación en los recursos presupuestarios. Sin embargo, cuando alguna de estas self-made women ha querido reinvertir su inmensa fortuna, comprando por ejemplo la mayor empresa textil del país, el establishment local se ha irritado y ha puesto todo tipo de obstáculos... Por otro lado, este tipo de negocios ofrece a los excluidos de los suburbios populares productos a precios increíblemente bajos. 



A estos movimientos de importación-exportación debemos añadirles el contrabando fronterizo, que puede centrarse en alimentos de poco valor, bienes preciosos, divisas o droga. El ingenio de los traficantes no tiene límites. Se reimporta o reexporta arroz y cereales dependiendo de las diferencias de precios en la producción y en los mercados, etc. Las fronteras de Senegal con Gambia y con Guinea-Bissau, como las fronteras entre Benín y Nigeria, son los centros de contrabando de los productos más importantes, desde la carne de agutí a los diamantes.

En la segunda etapa de la economía informal encontramos la subcontratación no oficial. En Tailandia, Indonesia, Filipinas, India y China, pero también en Marruecos y otros países africanos, pequeñas empresas trabajan en negro para compañías extranjeras, con sueldos miserables y unas condiciones de trabajo deplorables. La explotación de las mujeres y niños está más relacionada con el esclavismo que con lo laboral. La Organización Internacional del Trabajo decidió que, entre esas empresas, las que trabajaban para compañías oficiales y multinacionales no formaban parte del «Sector informal». Por consiguiente, las legislaciones nacionales y convenciones internacionales sobre el trabajo deben aplicarse de inmediato, en particular en lo que concierne a los más desfavorecidos, como las mujeres y los niños.

Esta decisión no cambia en nada la realidad del asunto, ni siquiera la imagen de lo informal para la opinión general. Además, las pequeñas empresas nacionales y autónomas que «explotan» a mujeres y niños de zonas rurales en talleres o en domicilios, para competir en el mercado internacional, no difieren en nada de las anteriores. Existe un sector (hasta ahora con escasa presencia en Senegal) que contribuye a que lo informal se vea como una economía de mercado pura y dura, totalmente positiva para los ultraliberales (el capitalismo popular de Hernando de Soto) o, por contra, de manera muy negativa (para los inconsolables de un marxismo dogmático). En ambos casos, nos encontramos ante generalizaciones excesivas. La existencia de iniciativas para satisfacer las necesidades -que la economía oficial es incapaz de colmar, al ser demasiado rígida y reglamentada- no significa que haya un mercado competente autorregulador. Por esa misma razón, la presencia de situaciones esclavistas, el empleo de trabajadores o la proliferación de empresas informales no son una prueba de la sumisión generalizada de este «Sector» al capitalismo nacional o internacional.


La tercera etapa de lo informal corresponde a lo que Jacques Bugnicourt llama «economía popular». Se trata de pequeñas empresas o de artesanos que trabajan para una clientela popular: herreros, carpinteros de barrio... y un conjunto de «oficios menores» (peluqueras de calle, transportistas en camiones rebosantes que funcionan por la gracia de Dios, Alhamdulil-lah ..., recolectores de clientes para los minibuses, bana-bana o vendedores a mbulantes que venden a las amas de casa sin nevera tres cucharadas de salsa de tomate, dos cubitos Maggi, saquitos de leche en polvo o Nescafé...). Una multitud de «empresarios descalzos» que viven de sus recursos, apañándoselas con actividades casi profesionales. Éste es el corazón del sector informal para la mayoría de economistas, al menos franceses, de Jacques Charmes a Philippe Hugon, pasando por Lachaud y Penouil.

La cuarta y última etapa es más difícil de delimitar, etiquetar y definir, porque de entrada se encuentra en el plano económico. Se trata de maneras con las que los náufragos del desarrollo producen y reproducen su vida, fuera del campo oficial, a través de estrategias de relaciones. Para definirla de un modo que haga justicia a su complejidad, la llamaremos aeconomía neoclánica o sociedad vernácula. Esas estrategias incorporan todo tipo de actividades «económicas», pero no están (o apenas están) profesionalizadas. Los recursos, apaños y acomodos de cada uno se inscriben en esas redes. Los agrupados forman cadenas. En el fondo, esas estrategias basadas en un juego sutil de tiras y aflojas sociales y económicos son como la gestión de una casa, pero trasladada a una sociedad donde los miembros de la familia se cuentan por centenares. La importancia del número no se basa solamente en la diferencia de concepción de la familia (papel limitado de la familia nuclear, existencia de la poligamia, gran fecundidad, etc.), ni tampoco en la fuerza de los vínculos de parentesco que constituyen el clan, sino que engloba a todo tipo de personas relacionadas entre sí -a menudo de muy diversas formas: religión, etnia, condición social...- y que pueden incorporarse a esa ampliación de la familia. Las redes se basan en el modelo de familia según la lógica del clan, con madres sociales e hijos primogénitos sociales.

Estas cuatro etapas están comunicadas y, si bien existen diferencias claras entre los casos más típicos, nos encontraremos con que todas las situaciones intermedias tienen numerosos vínculos entre sí. Las cuatro tienen en común la misma obsesión por el dinero, la misma importancia de las redes y funcionan más según la lógica de la donación que la del mercado. No obstante, cuanto más nos alejemos de la capa «doméstica» y vayamos hacia el contrabando o el comercio internacional, más degenerará la sociabilidad en red y la lógica de la donación. Aunque se pase de un extremo al otro mediante transiciones imperceptibles, aunque pueda oscilar de un lado a otro, es completamente ilegítimo asimilar la solidaridad neoclánica al clientelismo mafioso y meter en un mismo saco los intercambios oblativos y la corrupción. En el círculo de la donación, la relación de parentesco o de amistad precede tanto lógica como ontológicamente a las relaciones de intercambio y de negocios. La economía se pone al servicio de las redes y no la red al servicio de la economía. En la corrupción, el interés material es fundamental (casi exclusivo), la contrapartida de la donación es concreta y los retrasos en su retorno imperdonables. Todo esto no está presente en la figura auténtica de la donación. Las familias de la mafia y las de la subcontratación están corroída por la lógica mercantil. En ellas las donaciones cumplen con la función de vincular a los obligados en una especie de esclavismo.

Es cierto que la economía popular puede abarcar la subcontratación cuando, en lugar de trabajar a nivel local, es decir, para la red de sus vínculos, el artesano se convierte cada vez más en alguien dependiente de un mercado anónimo y, en particular, del mercado mundial (incluidos los pedidos de las ONG o los que pasan a través de éstas). Así, la profesionalización se acentúa; el empleo sistemático de aprendices conlleva la explotación, pudiéndose llegar al extremo del esclavismo. De un paternalismo auténtico, con un patrón que se comporta como un padre, un tío o un hermano mayor, se puede pasar al paternalismo perverso, donde el padre se comporta como un patrón. Por ejemplo, el grupo de artesanos de Dakar especializado en la fabricación de baúles y cofres hechos de madera recubiertos de latas de cerveza o refrescos recicladas, podría tender hacia esa dependencia. Si la producción de baúles se corresponde siempre con la satisfacción de las necesidades locales, en cambio la ONG piden en grandes cantidades cofres y cajitas. Es entonces cuando con la materia prima reciclada no basta y las placas de aluminio impresas, simulando latas recicladas, llegan directamente a la fábrica... En África, más que en cualquier otro sitio, el éxito es siempre una aventura ambigua.


En lo informal comercial, el paso de los pequeños comercios familiares a la importación-exportación y el contrabando a gran escala es a menudo una cuestión de tamaño. En los pequeños comercios encontramos los productos de los grandes contrabandos. Sin embargo, incluso con un gran talento empresarial, hay pocas oportunidades de convertirse en un distribuidor a gran escala sin incumplir la ley o la moral o la lógica de las redes. Las cadenas de agrupados sin medios no generan normalmente posibilidades espectaculares de éxito a nivel individual, porque los clientes pobres no suelen generar comerciantes ricos. Por otro lado, la red se encarga de recoger la fortuna de los ganadores en proporciones modestas cuando el temor a ser maldecido, «marabutado», no cohíbe la dinámica del candidato ambicioso. A menudo se señala a este temor como el responsable de la ausencia de dinamismo económico en África. La amenaza social puede parecer excesiva para un occidental. Michaël Singleton lo recoge en un ejemplo sintomático: «Mi vecino en Mapili, a quien le había ofrecido un tejado ondulado, y que en un primer momento había aceptado mi oferta, rápidamente la rechazó, por miedo a que la envidia voraz de los viejos afectara a su familia, como si fueran hienas llegadas en la noche para comerse las entrañas de los suyos.» Sin embargo, este temor a la maldición puede tener efectos positivos, pues disuade a los candidatos que querrían acabar con la solidaridad de las redes. Aunque frena la emergencia de líderes de la industria o tiburones de las finanzas, al anular la voluntad de poder, no es un freno para el dinamismo colectivo, como lo muestra el mismo éxito de lo informal.

En resumen, la diferencia entre la economía popular y la aeconomía neoclánica es más bien una diferencia en cómo entendemos la realidad que una diferencia de la realidad misma. Si la aeconomía neoclánica es en primer lugar femenina, basada en el pluriempleo, el no profesionalismo y las estrategias de relaciones, los artesanos de la economía popular quizá sean menos profesionales de lo que parecen,y a menudo son mucho más dependientes de sus redes sociales y mucho más pluriempleados de lo que dicen.

Para leer más http://ilusionismosocial.org/mod/resource/view.php?id=596