martes, 31 de marzo de 2015

LIBERTAD: La visión de Carlos MARX

La Libertad es uno de los pilares del desempoderamiento...

Para comprender el desempoderamiento tendríamos que visualizarlo asentado sobre ocho pilares, que tienen que guardar un equilibrio, aunque sea inestable a lo largo del proceso, aunque en cada momento puede haber predominancias, que hay que equilibrar...

Dos textos fundamentales:

1- Manuscritos económico-filosóficos



“La propiedad privada es la principal fuente de poder social. La propiedad privada nos ha hecho tan estúpidos y parciales que un objeto es sólo nuestro cuando lo poseemos, cuando existe para nosotros como capital o cuando es directamente comido, bebido, vestido, habitado, etc…; es decir, utilizado de alguna manera. Así todos los sentidos físicos e intelectuales han sido sustituidos por la simple enajenación de todos estos sentidos: el sentido del tener".

2- La guerra civil en Francia 

“Sí, caballeros, la Comuna pretendía abolir esa propiedad de clase que convierte el trabajo de muchos en la riqueza de unos pocos. La Comuna aspiraba a la expropiación de los expropiadores. Quería convertir la propiedad individual en una realidad, transformando los medios de producción, la tierra y el capital, que hoy son fundamentalmente medios de esclavización y de explotación del trabajo, en simples instrumentos de trabajo libre y asociado. ¡Pero eso es el comunismo, el «irrealizable» comunismo! (...).


La clase obrera no esperaba de la Comuna ningún milagro. Los obreros no tienen ninguna utopía lista para implantarla par décret du peuple (...). Ellos no tienen que realizar ningunos ideales, sino simplemente dar suelta a los elementos de la nueva sociedad”.

Dar suelta es eliminar los objetivos a priori, es reconocer los saberes populares, fomentar las relaciones horizontales y ambivalentes que propicien el parto de la nueva era, un parto que sale de nosotr@s mism@s, de nuestro propio interior; que se gesta en relación con otr@s, fruto de esa comprensión ética1 de la realidad, de esa libertad del disenso.

 


domingo, 29 de marzo de 2015

Verónica Gago "La razón neoliberal. Economías barrocas y pragmática popular"

Como plantea Verónica Gago en el prólogo de su libro



"Pensar el neoliberalismo como una mutación en el “arte de gobernar”, como propone Foucault (2007) con el término gubernamentalidad, supone entender el neoliberalismo como un conjunto de saberes, tecnologías y prácticas  que despliegan una racionalidad de nuevo tipo que no puede pensarse sólo impulsada “desde arriba”. Foucault ha dicho que la innovación radical del neoliberalismo es que se trata de una forma de gobernar por medio del impulso a las libertades. Lo que a primera vista parece una contradicción se vuelve una forma sofisticada, novedosa y compleja de enhebrar, de manera a la vez íntima e institucional, una serie de tecnologías, procedimientos y afectos que impulsan la iniciativa libre, la autoempresarialidad, la autogestión y, también, la responsabilidad sobre sí. Se trata de una racionalidad, además, no puramente abstracta ni macropolítica, sino puesta en juego por las subjetividades y las tácticas de la vida cotidiana. Como una variedad de modos de hacer, sentir y pensar que organizan los cálculos y los afectos de la maquinaria social. En este punto, el neoliberalismo se vuelve una dinámica inmanente: se despliega al ras de los territorios, modula subjetividades y es provocado sin necesidad primera de una estructura trascendente y exterior. Desde esta perspectiva, el neoliberalismo no se deja comprender si no se tiene en cuenta cómo ha captado, suscitado e interpretado las formas de vida, las artes de hacer, las tácticas de resistencia y los modos de habitar populares que lo han combatido, lo han transformado, lo han aprovechado y lo han sufrido.


(...) Entonces, hablar de neoliberalismo desde abajo es un modo de dar cuenta de la dinámica que resiste la explotación y la desposesión y que a la vez se despliega en (y asume) ese espacio antropológico del cálculo.Esta hipótesis está a la base de una ampliación (temática y conceptual) de la noción misma de neoliberalismo y, por tanto, de la proyección de una nueva afectividad y racionalidad para trazar el mapa político de estas economías fuertemente expansivas de las abigarradas ciudades latinoamericanas (...)

Si se trata de pensar el neoliberalismo no sólo como una doctrina homogénea y compacta, es para poner el foco en la multiplicidad de niveles en los que opera, la variedad de mecanismos y saberes que implica y los modos en que se combina y articula, de manera desigual, con otros saberes y formas de hacer. Tal pluralidad no lo debilita como tecnología de gobierno. Sin embargo, la pluralización del neoliberalismo por las prácticas provenientes “desde abajo” permite ver su articulación con formas comunitarias, con tácticas populares de resolución de la vida, con emprendimientos que alimentan las redes informales y con modalidades de negociación de derechos que se valen de esa vitalidad  social. De nuevo: es en esta pluralización donde también aparecen los modos de resistencia a un modo de gobierno extremadamente versátil. Sin embargo, esas prácticas revelan, sobre todo, el carácter heterogéneo, contingente y ambiguo en que la obediencia y la autonomía se disputan, palmo a palmo, la interpretación y la apropiación de las condiciones neoliberales.

Esta pluralización, también, obliga más que a grandes teorías, a enunciados situados. Por eso aquí trabajamos con situaciones concretas".

El planteamiento de Verónica Gago conecta con lo que planteamos de la conduit


 
y con lo que hablamos del entrelazar de la cultura institucional u oficial con la cultura de masas y las culturas populares, en este modo de entrelazar de la razón neoliberal: las culturas populares quedan subyugadas a las otras...
http://ilusionismosocial.org/mod/resource/view.php?id=478

sábado, 28 de marzo de 2015

LIBERTAD: La visión de Franco BERARDI "Bifo"

La Libertad es uno de los pilares del desempoderamiento...

Para comprender el desempoderamiento tendríamos que visualizarlo asentado sobre ocho pilares, que tienen que guardar un equilibrio, aunque sea inestable a lo largo del proceso, aunque en cada momento puede haber predominancias, que hay que equilibrar...


En palabras de BERARDI “Bifo”: “Cuando a la libertad se le sustrae el tiempo para poder gozar del propio cuerpo y del cuerpo de otros, cuando la posibilidad de disfrutar del medio natural y urbano es destruida, cuando los demás seres humanos son competidores enemigos o aliados poco fiables, la libertad se reduce a un gris desierto de infelicidad. No es ya la neurosis, sino el pánico, la patología dominante de la sociedad postburguesa, en la que el deseo es invertido de forma cada vez más obsesiva en la empresa económica y en la competencia. Y el pánico se convierte en depresión apenas el objeto del deseo se revela como lo que es, un fantasma carente de sentido y sensualidad. El sufrimiento, la miseria existencial, la soledad, el océano de tristeza de la metrópolis postindustrial, la enfermedad mental. Éste es el argumento del que se ocupa hoy la crítica de la economía política del capital”.

El desarrollo lo podemos encontrar en su libro La fabrica de la infelicidad

jueves, 26 de marzo de 2015

LIBERTAD: La visión de Jesús Ibáñez

La libertad es uno de los pilares del desempoderamiento...

Para comprender el desempoderamiento tendríamos que visualizarlo asentado sobre ocho pilares, que tienen que guardar un equilibrio, aunque sea inestable a lo largo del proceso, aunque en cada momento puede haber predominancias, que hay que equilibrar...



Para comprender el pensamiento de Jesús IBAÑEZ sobre este tema podemos manejar dos textos:

El primero es Algunas reflexiones fundamentales: Consenso/Disenso. Revista Herria 2000 Eliza, nº 105, 1989

“El consenso es una solución cerrada. El conjunto vacío es parte común de todos los  conjuntos. Sólo nos podemos poner todos de acuerdo en nada. El consenso implica  pérdida de información. El disenso es una solución abierta. Cuando algo es necesario o  imposible, hay que cambiar las reglas de juego: para inventar nuevas dimensiones (...). El consenso produce la certeza, el disenso la duda. ‘Dudar’ viene de duo+habitare (dubbitare): el que habita dos mundos”






El segundo es Nada para el pueblo pero sin el pueblo en Javier Encina y Otr@s (coord) Democracias participativas e intervención social comunitaria desde Andalucía. Ed. Atrapasueños, Sevilla-2004

"La democracia tiene una forma —votar— y un contenido -una sustancia- llaman «democracia» a un país donde la gente vota (...)

Aquí nos han concedido la democracia formal para evitar la democracia sustancial. Hay que votar y no hacer otra cosa que votar. Hay modos de participación política más fuertes que el voto: por ejemplo, la opinión pública o la acción de masas. Cuando la opinión pública y la acción de masas estaban socavando los cimientos de la dominación, cambiaron la forma de gobierno de dictadura a democracia. Votar no es, para nosotros, un derecho sino un deber: nos obligan a votar a cambio de que renunciemos al derecho de opinar («eso dilo con tu voto en las próximas elecciones») y de salir a la calle («se vota con las manos, no con los pies»).


Se vota con los pies. Los que mandan mandan con las manos, los mandados obedecen con los pies. Porque son culpables: en la etapa religiosa, pecadores; en la jurídica, delincuentes; en la publicitaria, extraviados o extravagantes. Tres términos sinónimos: los tres significan «salirse del camino recto que va hacia la derecha». Pecador —depes+kho’s— es el que tiene un defecto en el pie —como el manco lo tiene en la mano o el ciego en los ojos—. Delincuente— de de+linquo— es el que abandona el deber (trazado por el camino recto). Extraviado es el que va por otra vía, extravagante es el que se sale de la vía. Siempre modificados, medidos: primero moldeados por la moral, luego modelados por la Ley (mos y lex tienen significados semejantes), finalmente modulados por la moda. Votar es un modo de marcar el paso. Los que mandan se comunican con los mandados mediante juegos de lenguaje del tipo pregunta/respuesta. Como las elecciones. El que manda puede preguntar lo que quiera, el mandado debe responder a lo que le preguntan. Así se distribuyen
el poder y el deber.

Se concede democracia a un pueblo para evitar una revolución. La democracia que nos conceden es un antídoto contra la democracia: democracia formal contra democracia sustancial. Cambiamos la libertad
real por la igualdad imaginaria: la igualdad de votar y —con la Ley de Seguridad Ciudadana– la igualdad de ser todos culpables".

martes, 24 de marzo de 2015

CUIDADOS: la visión de Antonio Elizalde

Los cuidados son uno de los pilares del desempoderamiento...

Para comprender el desempoderamiento tendríamos que visualizarlo asentado sobre ocho pilares, que tienen que guardar un equilibrio, aunque sea inestable a lo largo del proceso, aunque en cada momento puede haber predominancias, que hay que equilibrar...

 


Aunque profundamente cristiana, la aportación de Antonio ELIZALDE es fundamental para comprender los procesos de individuación e individualismo que provoca el capitalismo, y a partir de ahí, sin nombrarlo, que sinérgias provocan los cuidados.












"¿Existe algo que implique más un darse que el amar? ¿No es de la naturaleza misma del amor la donación de sí mismo a otro? ¿No son el amor, el cariño y el afecto en sí mismos un compartir? ¿Por qué razón, entonces los vemos como la negación de lo anterior? ¿Es posible amar sin compartir lo más íntimo y propio con otro ser humano con absoluta generosidad, sin medida alguna y sin ningún tipo de cálculo? ¿Qué nos lleva a calcular y a medir lo incalculable y inconmensurable? ¿Por qué no vemos la profundidad de nuestro error perceptivo? (...)

Si la emoción fundamental en la cual ha estado instalada nuestra cultura ha sido la codicia y el egoísmo, el mundo que de allí emergerá será de codicia y de egoísmo, y naturalmente fluirán de éste la exclusión, la miseria y el hambre, la violencia y la guerra. Si por el contrario nuestra emoción fundamental llega a ser el afecto y la generosidad, fluirán de ésta la cooperación, la solidaridad, la paz y la aceptación del otro como un legítimo otro, la alegría del compartir y del comer juntos, conducta esta última propia del linaje de primates del cual provienen los homínidos, los que al hacer así fueron los únicos que pudieron desarrollar lenguaje y de ese modo construir cultura".


Su artículo Individualismo posesivo y antropología de las necesidades

También es interesante, para este punto su aportación junto a Manfred Max-Neef en el concepto Necesidades y satistactores

lunes, 23 de marzo de 2015

CUIDADOS: La visión de Leonardo Boff

Los cuidados son uno de los pilares del desempoderamiento...

Para comprender el desempoderamiento tendríamos que visualizarlo asentado sobre ocho pilares, que tienen que guardar un equilibrio, aunque sea inestable a lo largo del proceso, aunque en cada momento puede haber predominancias, que hay que equilibrar...



Para Leonardo Boff en su libro El cuidado esencial:  “Lo que se opone al desinterés y a la indiferencia es el cuidado. Cuidar es más que un acto; es una actitud. Por lo tanto, abarca más que un momento de atención, de celo y de desvelo. Representa una actitud de ocupación, de preocupación, de responsabilización y de compromiso afectivo con el otro.

La actitud es una fuente, genera muchos actos que expresan la disposición de fondo. Cuando decimos, por ejemplo, “cuidamos de nuestra casa”, se sobreentienden múltiples actos tales como: preocuparse de las personas que viven en ella, prestándoles atención, garantizándoles provisiones e interesándonos por su bienestar. Cuidamos el ambiente acogedor que ha de tener cada habitación, el salón, el dormitorio y la cocina. Somos celosos con las relaciones de amistad con los vecinos y de calor con los huéspedes. Nos desvelamos por conseguir que la casa sea un lugar entrañable, de modo que la echemos de menos al irnos y sintamos alegría cuando volvamos a ella. Alimentamos una actitud general de diligencia por el estado físico de la casa, por su terreno y por el jardín. Nos ocupamos del gato y del perro, de los peces y de los pájaros que pueblan nuestros árboles. Todo eso pertenece a la actitud del cuidado material, personal, social, ecológico y espiritual de la casa (...)

Otro «modo de ser en el mundo» se realiza por medio del cuidado. El cuidado no se opone al trabajo, pero le confiere una tonalidad diferente, gracias al cuidado dejamos de ver como objetos la naturaleza y todo lo que existe en ella. La relación no es de sujeto-objeto, sino de sujeto-sujeto. Sentimos los seres como sujetos, como valores, como símbolos que remiten a una Realidad Fontal. La naturaleza no es muda. Habla y evoca. Emite mensajes de grandeza, belleza, perplejidad y fuerza. El ser humano puede escuchar e interpretar esas señales. Se pone al pie de las cosas, junto a ellas, y se siente unido a ellas. No existe; co-existe con todo lo otro. No es pura intervención, sino interacción y comunión. / (…)

El «modo de ser cuidado» revela la dimensión de lo femenino en el hombre y en la mujer. Lo femenino siempre ha estado presente en la historia. Pero en el paleolítico adquirió visibilidad histórica cuando las culturas eran matrifocales y se vivía una fusión con la naturaleza. La gente se sentía incorporada al todo. Eran sociedades marcadas por un profundo sentido de lo sagrado del universo y por la reverencia frente al misterio de la vida y de la Tierra. Las mujeres ostentaban la hegemonía histórico-social y daban a lo femenino una expresión tan profunda, que quedó en la memoria permanente de la humanidad a través de grandes símbolos, sueños y arquetipos presentes en la cultura y en el inconsciente colectivo”.


Para leer el libro

domingo, 22 de marzo de 2015

Estratégias de autogestión en el Grand-Yoff. Serge Latouche

Vamos a selecccionar del artículo un pequeño apartado más teórico y os dejo el enlace al final para que podáis leerlo entero, es muy interesante y a mí me sirvió para darle nombre a muchas cosas que veo...



Las cuatro etapas de la economía informal

 Los «tráficos» abarcan todo el comercio de importación y exportación practicado al margen de la ley. Este contrabando a menudo se lleva a cabo a gran escala y muchas veces se conoce en todo el mundo. En África el textil es su terreno predilecto, aunque podemos encontrarlo en todos los productos de consumo, desde la electrónica a las latas de refrescos. El mercado de segunda mano también constituye un sector nada despreciable. La ropa usada de los países del Norte, recuperada a través de diversos canales como las ONG caritativas, se recicla en los mercados africanos con el consiguiente daño a las empresas locales de textil y de confección. En Mauritania o Senegal encontramos a muchas mujeres iletradas convertidas en millonarias gracias a estas actividades. Estas mujeres manejan grandes negocios, principalmente con el Sureste asiático. En Togo o Benín esos tráficos sustentan el estado-almacén. Vinculados a una tradición comercial ancestral, esos países viven largamente de los diversos impuestos sobre las importaciones y las reexportaciones. Como podemos ver en los interesantes análisis de John Igué, el estado y la sociedad civil se reparten formal e informalmente los despojos. El estado recibe los impuestos oficiales de ese movimiento, los funcionarios toman su «sueldo» o sus complementos, y la población se las apaña con el resto. En este caso, y contrariamente a la idea imperante, !sólo lo informal paga los impuestos! Las empresas « normales», públicas o privadas, normalmente escasas y en crisis, no pagan prácticamente nada. En Senegal, lo informal ha tomado el relevo de la importación exportación más oficial de los comerciantes sirio-libaneses y suscita las mismas reacciones de hostilidad de una parte de la opinión pública, en particular de la élite y de los funcionarios. Esta hostilidad es incluso más evidente cuando las actividades las llevan a cabo mujeres. Se las acusa tradicionalmente de parasitismo y se critica su contribución al deterioro de la producción nacional y su escasa participación en los recursos presupuestarios. Sin embargo, cuando alguna de estas self-made women ha querido reinvertir su inmensa fortuna, comprando por ejemplo la mayor empresa textil del país, el establishment local se ha irritado y ha puesto todo tipo de obstáculos... Por otro lado, este tipo de negocios ofrece a los excluidos de los suburbios populares productos a precios increíblemente bajos. 



A estos movimientos de importación-exportación debemos añadirles el contrabando fronterizo, que puede centrarse en alimentos de poco valor, bienes preciosos, divisas o droga. El ingenio de los traficantes no tiene límites. Se reimporta o reexporta arroz y cereales dependiendo de las diferencias de precios en la producción y en los mercados, etc. Las fronteras de Senegal con Gambia y con Guinea-Bissau, como las fronteras entre Benín y Nigeria, son los centros de contrabando de los productos más importantes, desde la carne de agutí a los diamantes.

En la segunda etapa de la economía informal encontramos la subcontratación no oficial. En Tailandia, Indonesia, Filipinas, India y China, pero también en Marruecos y otros países africanos, pequeñas empresas trabajan en negro para compañías extranjeras, con sueldos miserables y unas condiciones de trabajo deplorables. La explotación de las mujeres y niños está más relacionada con el esclavismo que con lo laboral. La Organización Internacional del Trabajo decidió que, entre esas empresas, las que trabajaban para compañías oficiales y multinacionales no formaban parte del «Sector informal». Por consiguiente, las legislaciones nacionales y convenciones internacionales sobre el trabajo deben aplicarse de inmediato, en particular en lo que concierne a los más desfavorecidos, como las mujeres y los niños.

Esta decisión no cambia en nada la realidad del asunto, ni siquiera la imagen de lo informal para la opinión general. Además, las pequeñas empresas nacionales y autónomas que «explotan» a mujeres y niños de zonas rurales en talleres o en domicilios, para competir en el mercado internacional, no difieren en nada de las anteriores. Existe un sector (hasta ahora con escasa presencia en Senegal) que contribuye a que lo informal se vea como una economía de mercado pura y dura, totalmente positiva para los ultraliberales (el capitalismo popular de Hernando de Soto) o, por contra, de manera muy negativa (para los inconsolables de un marxismo dogmático). En ambos casos, nos encontramos ante generalizaciones excesivas. La existencia de iniciativas para satisfacer las necesidades -que la economía oficial es incapaz de colmar, al ser demasiado rígida y reglamentada- no significa que haya un mercado competente autorregulador. Por esa misma razón, la presencia de situaciones esclavistas, el empleo de trabajadores o la proliferación de empresas informales no son una prueba de la sumisión generalizada de este «Sector» al capitalismo nacional o internacional.


La tercera etapa de lo informal corresponde a lo que Jacques Bugnicourt llama «economía popular». Se trata de pequeñas empresas o de artesanos que trabajan para una clientela popular: herreros, carpinteros de barrio... y un conjunto de «oficios menores» (peluqueras de calle, transportistas en camiones rebosantes que funcionan por la gracia de Dios, Alhamdulil-lah ..., recolectores de clientes para los minibuses, bana-bana o vendedores a mbulantes que venden a las amas de casa sin nevera tres cucharadas de salsa de tomate, dos cubitos Maggi, saquitos de leche en polvo o Nescafé...). Una multitud de «empresarios descalzos» que viven de sus recursos, apañándoselas con actividades casi profesionales. Éste es el corazón del sector informal para la mayoría de economistas, al menos franceses, de Jacques Charmes a Philippe Hugon, pasando por Lachaud y Penouil.

La cuarta y última etapa es más difícil de delimitar, etiquetar y definir, porque de entrada se encuentra en el plano económico. Se trata de maneras con las que los náufragos del desarrollo producen y reproducen su vida, fuera del campo oficial, a través de estrategias de relaciones. Para definirla de un modo que haga justicia a su complejidad, la llamaremos aeconomía neoclánica o sociedad vernácula. Esas estrategias incorporan todo tipo de actividades «económicas», pero no están (o apenas están) profesionalizadas. Los recursos, apaños y acomodos de cada uno se inscriben en esas redes. Los agrupados forman cadenas. En el fondo, esas estrategias basadas en un juego sutil de tiras y aflojas sociales y económicos son como la gestión de una casa, pero trasladada a una sociedad donde los miembros de la familia se cuentan por centenares. La importancia del número no se basa solamente en la diferencia de concepción de la familia (papel limitado de la familia nuclear, existencia de la poligamia, gran fecundidad, etc.), ni tampoco en la fuerza de los vínculos de parentesco que constituyen el clan, sino que engloba a todo tipo de personas relacionadas entre sí -a menudo de muy diversas formas: religión, etnia, condición social...- y que pueden incorporarse a esa ampliación de la familia. Las redes se basan en el modelo de familia según la lógica del clan, con madres sociales e hijos primogénitos sociales.

Estas cuatro etapas están comunicadas y, si bien existen diferencias claras entre los casos más típicos, nos encontraremos con que todas las situaciones intermedias tienen numerosos vínculos entre sí. Las cuatro tienen en común la misma obsesión por el dinero, la misma importancia de las redes y funcionan más según la lógica de la donación que la del mercado. No obstante, cuanto más nos alejemos de la capa «doméstica» y vayamos hacia el contrabando o el comercio internacional, más degenerará la sociabilidad en red y la lógica de la donación. Aunque se pase de un extremo al otro mediante transiciones imperceptibles, aunque pueda oscilar de un lado a otro, es completamente ilegítimo asimilar la solidaridad neoclánica al clientelismo mafioso y meter en un mismo saco los intercambios oblativos y la corrupción. En el círculo de la donación, la relación de parentesco o de amistad precede tanto lógica como ontológicamente a las relaciones de intercambio y de negocios. La economía se pone al servicio de las redes y no la red al servicio de la economía. En la corrupción, el interés material es fundamental (casi exclusivo), la contrapartida de la donación es concreta y los retrasos en su retorno imperdonables. Todo esto no está presente en la figura auténtica de la donación. Las familias de la mafia y las de la subcontratación están corroída por la lógica mercantil. En ellas las donaciones cumplen con la función de vincular a los obligados en una especie de esclavismo.

Es cierto que la economía popular puede abarcar la subcontratación cuando, en lugar de trabajar a nivel local, es decir, para la red de sus vínculos, el artesano se convierte cada vez más en alguien dependiente de un mercado anónimo y, en particular, del mercado mundial (incluidos los pedidos de las ONG o los que pasan a través de éstas). Así, la profesionalización se acentúa; el empleo sistemático de aprendices conlleva la explotación, pudiéndose llegar al extremo del esclavismo. De un paternalismo auténtico, con un patrón que se comporta como un padre, un tío o un hermano mayor, se puede pasar al paternalismo perverso, donde el padre se comporta como un patrón. Por ejemplo, el grupo de artesanos de Dakar especializado en la fabricación de baúles y cofres hechos de madera recubiertos de latas de cerveza o refrescos recicladas, podría tender hacia esa dependencia. Si la producción de baúles se corresponde siempre con la satisfacción de las necesidades locales, en cambio la ONG piden en grandes cantidades cofres y cajitas. Es entonces cuando con la materia prima reciclada no basta y las placas de aluminio impresas, simulando latas recicladas, llegan directamente a la fábrica... En África, más que en cualquier otro sitio, el éxito es siempre una aventura ambigua.


En lo informal comercial, el paso de los pequeños comercios familiares a la importación-exportación y el contrabando a gran escala es a menudo una cuestión de tamaño. En los pequeños comercios encontramos los productos de los grandes contrabandos. Sin embargo, incluso con un gran talento empresarial, hay pocas oportunidades de convertirse en un distribuidor a gran escala sin incumplir la ley o la moral o la lógica de las redes. Las cadenas de agrupados sin medios no generan normalmente posibilidades espectaculares de éxito a nivel individual, porque los clientes pobres no suelen generar comerciantes ricos. Por otro lado, la red se encarga de recoger la fortuna de los ganadores en proporciones modestas cuando el temor a ser maldecido, «marabutado», no cohíbe la dinámica del candidato ambicioso. A menudo se señala a este temor como el responsable de la ausencia de dinamismo económico en África. La amenaza social puede parecer excesiva para un occidental. Michaël Singleton lo recoge en un ejemplo sintomático: «Mi vecino en Mapili, a quien le había ofrecido un tejado ondulado, y que en un primer momento había aceptado mi oferta, rápidamente la rechazó, por miedo a que la envidia voraz de los viejos afectara a su familia, como si fueran hienas llegadas en la noche para comerse las entrañas de los suyos.» Sin embargo, este temor a la maldición puede tener efectos positivos, pues disuade a los candidatos que querrían acabar con la solidaridad de las redes. Aunque frena la emergencia de líderes de la industria o tiburones de las finanzas, al anular la voluntad de poder, no es un freno para el dinamismo colectivo, como lo muestra el mismo éxito de lo informal.

En resumen, la diferencia entre la economía popular y la aeconomía neoclánica es más bien una diferencia en cómo entendemos la realidad que una diferencia de la realidad misma. Si la aeconomía neoclánica es en primer lugar femenina, basada en el pluriempleo, el no profesionalismo y las estrategias de relaciones, los artesanos de la economía popular quizá sean menos profesionales de lo que parecen,y a menudo son mucho más dependientes de sus redes sociales y mucho más pluriempleados de lo que dicen.

Para leer más http://ilusionismosocial.org/mod/resource/view.php?id=596

jueves, 19 de marzo de 2015

Crisis y decrecimiento. Carlos Taibo

Una charla en Córdoba enmarcada dentro de las jornadas "¿Como te defiendes tú de la crisis?" de CNT-Córdoba.


"¿Qué supondría el decrecimiento en las sociedades opulentas?

Hablando en plata, lo primero que las sociedades opulentas deben tomar en consideración es la conveniencia de cerrar --o al menos de reducir sensiblemente la actividad correspondiente-- muchos de los complejos fabriles hoy existentes. Estamos pensando, cómo no, en la industria militar, en la automovilística, en la de la aviación o en buena parte de la de la construcción.

Los millones de trabajadores que, de resultas, perderían sus empleos deberían encontrar acomodo a través de dos grandes cauces. Si el primero lo aportaría el desarrollo ingente de actividades en los ámbitos relacionados con la satisfacción de las necesidades sociales y medioambientales, el segundo llegaría de la mano del reparto del trabajo en los sectores económicos tradicionales que sobrevivirían. Importa subrayar que en este caso la reducción de la jornada laboral bien podría llevar aparejada, por qué no, reducciones salariales, siempre y cuando éstas, claro, no lo fueran en provecho de los beneficios empresariales. Al fin y al cabo, la ganancia de nivel de vida que se derivaría de trabajar menos, y de disfrutar de mejores servicios sociales y de un entorno más limpio y menos agresivo, se sumaría a la derivada de la asunción plena de la conveniencia de consumir, también, menos, con la consiguiente reducción de necesidades en lo que a ingresos se refiere. No es preciso agregar --parece-- que las reducciones salariales que nos ocupan no afectarían, naturalmente, a quienes menos tienen". Carlos TAIBO Doce preguntas sobre el decrecimiento en Javier ENCINA y OTR@S (coord.) Autonomía y Autogestión. Reflexión y trabajo colectivo. UNILCO-espacio nómada. Sevilla 2014



La conferencia

Para seguir con el texto

Un video

martes, 17 de marzo de 2015

El señor de la razón: 1. El polvo rojo del camino. Dores Grego

Os presento esta novela, que estoy leyendo, de una autora brasileña, que llegó a Sevilla y que ha sorteado un sinnúmero de retos, tanto económicos, relacionales y de enfermedad para cumplir su sueño, escribir esta trilógia (de la cuál presenta su primer tomo), en la que unir las experiencias de su pasado en un relato conmovedor, tanto a nivel personal como social. Los ejes son el Poder, las relaciones hombre-mujer, adult@s-niñ@s, la violencia personal y social, la vida en el campo, el racismo... Os dejo con un resumen de la propia autora, gracias Dores por tu valentía.

Todo comienza en el Brasil de mediados del siglo XX. Nos encontramos de repente en un ambiente rural, campestre, donde una familia va a verse impelida a la necesidad después de un pasado bonancible y de desahogo económico gracias al abuelo paterno, padre del protagonista.



La familia está inmersa en los años de decadencia de un Brasil analfabeto, donde la mayoría de los terratenientes ocupaban despóticamente el territorio y los latifundios. Por esa misma época en el gobierno estaba la dictadura férrea de los militares y su influjo se dejaba sentir de manera insoportable en la gente campesina.

Con estas premisas empieza la novela a desarrollarse. La historia se ubica en las afueras  de Sao Paulo, en pleno campo. La familia, característica como pocas, tiene en la figura del mestizo su principal protagonista: es el cabeza de familia y causante de todas las desgracias que le ocurren a los que le rodean. Deciden marcharse a los cafetales donde mestizo tiene el sueño de grandeza de verse convertido en un gran terrateniente del campo, dominador de todo y de todos. Y es ahí donde la historia de El Señor de la Razón tiene su espacio natural. Es ahí donde la familia va a verse incrementada e involucrada en todos los desvaríos que la fortuna—o mejor dicho, el infortunio—les deparará. 

Una historia preñada de sucesos, de toda índole, positivos y adversos, y entrañable como pocas.

El campo, ámbito duro donde la familia explota a la propia familia, es un ámbito donde la ignorancia campa por sus fueros. La gente sin estudios, abocada al trabajo duro de la tierra, es claramente tradicionalista, apegada a las costumbres de sus ancestros pasados y que aún hoy sigue persiste en muchos estados de Brasil. Esto se puede comprobar en el episodio del profesor que trae nuevos aires a la Villeja y se encuentra con la oposición de la gran mayoría de los adultos por cuanto ven en la escuela un nido de ideas problemáticas para sus intereses, pues les merma la mano de obra para sus labranzas.

La historia se cuenta desde los ojos de una niña. Es, por ello, que su cosmovisión está teñida de un infantil sentimiento hacia el mundo que le ha tocado vivir. Esta niña va a verse enfrentada a mestizo en una relación de hostilidad cruenta y despiadada. La relación de los padres hacia los hijos era diferente según fuera el padre o la madre: en el padre encontraba a un hombre violento, despótico y sanguinario que hacía oídos sordos a todos los requerimientos de la familia. En la madre, en cambio, tenía el asidero natural que permitía el desarrollo de los afectos y los sentimientos normales de los pequeños. Mientras el padre era un ser diabólico, la madre encarna la dulzura y la bondad.

La relación entre hombre y mujer es muy característica y en la obra se muestra con toda crudeza el dominio del macho sobre las mujeres. Mestizo es un tipo engreído, soberbio, alcoholizado por la cachaza, y que trata a su compañera como a un trapo. La mujer, sin embargo, es sumisa, apocada y servil: tiene en la casa su función primordial, y además, por si fuera poco, es el brazo derecho de mestizo en las tareas del campo.

El poder, ese potro desbocado sin riendas que lo frene, es, en el caso de mestizo, un arma de doble filo: por un lado, se cree en posesión de la soberanía absoluta sobre todos allá donde va. Pero por el otro, en el transcurso de la obra, se verá constreñido a ser mero peón de intereses ajenos a su voluntad dictatorial. Es, por tanto, el poder un elemento que desarrolla la obra de modo nuclear y que da muestra del tipo de persona que es cada cual.

En suma, El señor de la Razón primera parte de la trilogía de El Polvo Rojo del Camino, es una novela apasionante, descarnada y que muestra el Brasil caboclo de su época de manos de la familia protagonista. Se verán envueltos en muchos sucesos de distinta índole de los que saldrán parados de desigual manera. Es una novela realista, que recuerda, sin embargo, la prosa de García Márquez, el realismo mágico, donde se entremezclan lo real con lo imaginario.

sábado, 14 de marzo de 2015

Desempoderamiento, juego y oralidad. Javier Encina y Ainhoa Ezeiza (coord.)



Esta es nuestra siguiente publicación; saldrá dentro de muy poco en abril de 2015.

En este último año (2014-2015) hemos ido entrelazando cultivos sociales de Sevilla y Gipuzkoa que han ido originando un trabajo colectivo en la Escuela de Magisterio de San Sebastián de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y un flujo de intercambio de pensares, sentires y haceres entre Euskadi, Andalucía y México. Este cuaderno es el primero de los que van a ir saliendo en esta línea y que van a servir tanto para trabajarlos en el aula como para debatirlos en los espacios y tiempos cotidianos de los diversos lugares en los que nos encontramos.

Esta recopilación de artículos invita a una reflexión en torno a los diversos lenguajes con los que estamos expresando el desempoderamiento cotidiano. Si por un lado la lengua escrita, cuando se vuelve omnipresente, intenta impregnar la oralidad de esa lógica estructural, atacando las alógicas, caos creativos y repeticiones creativas de la oralidad, hace lo mismo con el lenguaje corporal, que a este cuadernillo traemos a través del juego. La lengua escrita es soporte de la toma del poder, contrapoder, empoderamiento, y del poder mismo como conductor de todas estas alternativas frente a desempoderamiento, que se manifiesta a través, no solo de los pensares, sino también a través de los sentires y haceres, que son difícilmente escriturables.

La lógica dominante, del Estado y el Mercado, es descubrir, o sea buscar y explicar desde el presente dominante los acontecimientos del pasado, encajándolos en la racionalidad dominante del presente, para dar sentido de Progreso y Globalidad. Y su herramienta es la escritura y sus derivados.

La insistencia por la adquisición de la lengua escrita a través de la alfabetización escolar como forma de estructuración del pensamiento y de la expresión comunicativa coincide con la tendencia actual hacia el medio escrito a través de las tecnologías web y móviles, que pasan cada vez más por herramientas creadas por entidades comerciales con un nivel cada vez mayor de control de las comunicaciones interpersonales. Una relectura de artículos anteriores a la explosión de las redes sociales junto con nuevas
visiones sobre formas de relación y mediaciones sociales deseadas
acompañan a la creación de una reflexión hacia la autogestión de los usos de la lengua, las lenguas y los lenguajes.

Las alógicas de la oralidad, de las culturas populares, caminan en la espiral de encontrar en el pasado formas de vida que nos ayuden a
comprendernos en nuestro presente, posibilitándonos la reproducción
ampliada de la vida cotidiana desde la que podamos construir nuevas
cosmovisiones que nos ayuden a transformar el futuro próximo, sin
renunciar a la vida (pasada, presente y futura).


Podéis encontrar artículos de Agustín GARCÍA CALVO, Hans Magnus ENZENSBERGER, Ivan ILLICH, Jesús MARTÍN-BARBERO, Fabián TELLECHEA, Javier ENCINA y Mª Ángeles ÁVILA


Este es el indice


TODOS NUESTROS CUADERNOS se pueden descargar gratis en http://ilusionismosocial.org/course/index.php?categoryid=9

PARA ADQUIRIRLO en papel podéis escribir a ilusionismosocial@gmail.com, el precio es de 8 euros (incluido gastos de envío)

viernes, 13 de marzo de 2015

Orden, caos y desempoderamiento

La ignorancia (iletrada y letrada) es el orden perfecto; por eso el Poder fomenta el orden, con sus leyes e instituciones.

La sabiduria (iletrada y letrada) es el caos imperfecto; por eso con el desempoderamiento se deja fluir los saberes y con ellos florecen más complejidad, más caos y más incompletitud...


Como plantea Ilya PRIGOGINE en el libro El fin de las certidumbres, la certidumbre (el orden); no sólo está en cuestión, sino que al ser una categoria, y por tanto a priori y determinista de la propia realidad, es irrelevante o inutil para ayudarnos a comprender las dinámicas del mundo:

"En el pensamiento occidental esa tensión al interior del sentido común se traduce en un problema mayor, que William James denominó «Dilema del determinismo». Dilema en que se juega nuestra relación con el mundo, y particularmente con el tiempo. ¿El futuro está dado o en perpetua construcción? ¿Acaso la creencia en nuestra libertad es una ilusión? ¿Es una verdad que nos separa del mundo? ¿Es nuestra manera de participar en la verdad del mundo? La cuestión del tiempo se sitúa en la encrucijada del problema de la existencia y el conocimiento. El tiempo es la dimensión fundamental de nuestra existencia, pero también se inserta en el centro de la física, ya que la incorporación del tiempo en el esquema conceptual de la física galileana fue el punto de partida de la ciencia occidental.

Desde luego ese punto de partida es un triunfo del pensamiento humano, pero además se sitúa en el origen del problema que trata este libro. Es sabido que Einstein aseveró a menudo que «el tiempo es una ilusión».




Y en efecto, el tiempo —tal como fuera incorporado en las leyes fundamentales de la física desde la dinámica newtoniana clásica hasta la relatividad y la física cuántica— no autoriza ninguna distinción entre pasado y futuro. Todavía hoy y para numerosos físicos la siguiente es una verdadera profesión de fe: en el nivel de la descripción fundamental de la Naturaleza no hay flecha del tiempo (...).

La cuestión del tiempo y el determinismo no se limita a las ciencias: está en el centro del pensamiento occidental desde el origen de lo que denominamos racionalidad y que situamos en la época presocrática. ¿Cómo concebir la creatividad humana o cómo pensar la ética en un mundo determinista? La interrogante traduce una tensión profunda en el seno de nuestra tradición, la que a la vez pretende promover un saber objetivo y afirmar el ideal humanista de responsabilidad y libertad. Democracia y ciencia moderna son ambas
herederas de la misma historia, pero esa historia llevaría a una contradicción si las ciencias hicieran triunfar una concepción determinista de la Naturaleza cuando la democracia encarna el ideal de sociedad libre. Considerarnos extraños a la Naturaleza involucra un dualismo ajeno a la aventura de las ciencias y a la pasión de inteligibilidad propia del mundo occidental. Según Richard Tarnas, esa pasión es «reencontrar la unidad con las raíces del propio ser».

Hoy creemos estar en un punto crucial de esa aventura, en el punto de partida de una nueva racionalidad que ya no identifica ciencia y certidumbre, probabilidad e ignorancia". Para seguir con el libro http://ilusionismosocial.org/mod/page/view.php?id=435

 O como nos plantea Carlos MONSIVAIS desde otra dimensión, se está creando una nueva certidumbre, un nuevo orden, una nueva fe, la de la MAYORIA


Para seguir leyendo el libro http://ilusionismosocial.org/mod/page/view.php?id=409

Una Mayoria que se rompe desde los cultivos sociales, creando nueva complejidad, nueva incertidumbre e incompletitud..., como apunta Angel CALLE en su artículo ¿La rebelión de las hamacas? Cultivos Sociales y Democracia:

"Propongo, para buena parte de estas resistencias, una mirada que trascienda las dicotomías clásicas de público/privado, político/cultural, protesta/socialización, sujetos/espacios, proceso/proyecto, subsistencia/expresión/afecto, instituciones/interacciones, sociedades/vida. Propongo un nombre: cultivos sociales. Los cultivos sociales serían redes que se orientan, explícita y fundamentalmente, a la generación de espacios y relaciones con los que satisfacer, lo más directamente posible, un conjunto de necesidades básicas. Los cultivos sociales son micro-sociedades, embriones de nuevas formas de vida.



(...) lo que diferencia los cultivos sociales de otros conjuntos de interacciones sociales, es su afán explícito y consciente de explorar y proponer otros mundos. Los seres humanos reconstruimos la base de nuestras relaciones continuamente: en cada interacción, recreamos nuestros imaginarios y nuestras prácticas (conscientes e inconscientes) tan sólo por el mero hecho de reforzar, obviar o modificar los usos que hacemos del lenguaje, de las instituciones públicas, de ciertos hábitos, de la gestión de nuestras emociones o de nuestra imbricación al planeta Tierra. Nacemos “en medio”, navegamos en ese “en medio” y desde aquí vamos construyendo otros “en medios” para los demás. Los cultivos sociales quieren reapropiarse de su “en medio”, elaborando satisfactores (herramientas hechas de valores, prácticas, normas, espacios) para un amplio conjunto de necesidades básicas. Quieren y lo buscan. Quieren y se replantean los satisfactores habituales del actual orden social. No son, en este sentido, meros grupos de presión insertos en la arquitectura institucional y social que sustenta la mundialización capitalista. Es más, su celo por la construcción de satisfactores “desde abajo” puede desembocar en actitudes colectivas de desafío para con las elites, es decir, en movimientos sociales (...).

Los cultivos sociales labran y proponen otras “gramáticas de la democracia” desde su quehacer cotidiano, al margen en muchos casos de los focos mediáticos e incluso del poder".

Para dar un giro más a la espiral os dejamos nuestro audio Desempoderamiento, libertad y dignidad http://ilusionismosocial.org/mod/resource/view.php?id=484

miércoles, 11 de marzo de 2015

Desempoderamiento en Morelos


Vecinos y vecinas del Texcal y de los Patios de la Estación junto a Juan Manuel Zaragoza (colectivo de ilusionistas sociales), charlan sobre el desempoderamiento....



Sobre el Texcal
Sobre los Patios de la Estación

Gracias a Irma, Amadeus, Javier, Las Lupitas y Juan Manuel..., me ha emocionado mucho, gracias...

martes, 10 de marzo de 2015

Necesidades y satisfactores

Si nos preguntaran ¿qué son las necesidades y los satisfactores?, no habría ningún problema a la hora de resolver esa duda, ni al explicarla con palabras, ni al pensar en un ejemplo. La dificultad está cuando nos quieren hacer creer que las necesidades humanas son infinitas. Además, esto que estamos diciendo se potencia porque en la sociedad del consumo loco, para vender más y a cualquier precio, es imprescindible confundir las necesidades y las formas de cubrir esas necesidades (los satisfactores).


 Las necesidades humanas son más o menos universales (para todas las personas son igual), lo que cambia es cómo las cubrimos (satisfacemos). Esas necesidades son:

-subsistencia (por ejemplo: salud, alimentación, trabajo, etc.).
-protección (por ejemplo: cuidados y cuidar, autonomía, familia, etc.).
-afecto (por ejemplo: amistad, respetar y ser respetado, espacios de encuentro, etc.).
-entendimiento (por ejemplo: crítica, intuición, estudiar, probar cosas distintas, meditar, etc.).
-participación (por ejemplo: proponer, decidir, dialogar, etc.).
-Ocio (por ejemplo: humor, relajarse, divertirse, etc.).
-creación (por ejemplo: pasión, voluntad, trabajo, tener ideas, etc.).
-identificación (por ejemplo: diferencia, pertenecer a algo, valores, etc.).
-libertad (por ejemplo: justicia, igualdad, fraternidad, sororidad, etc.).

Además, a la hora de satisfacer una necesidad hay que tener en cuenta que lo que pienso, siento y hago sea coherente. Si las necesidades humanas son casi las mismas para todo el mundo, los satisfactores (la forma de cubrir esas necesidades) son muchas; dependiendo de nuestro contexto social y cultural, pero también de nuestra creatividad, de nuestras posibilidades, habilidades y sentimientos.

Un satisfactor puede cubrir varias necesidades. Para que se pueda entender mucho mejor, vamos a dar un ejemplo que nos puede ayudar: el darle pecho a tu hijo/hija, puede hacer que la criatura satisfaga las necesidades de subsistencia, afecto, protección e identificación.


Puede ocurrirnos que confundamos una necesidad con un satisfactor, es lo que pasa, por ejemplo, cuando decimos “necesito un coche”, estamos diciendo que el coche es una necesidad, sin embargo, es un satisfactor, lo que ocurre pensando de esta manera (coche = necesidad) es que:

1. No podamos tener un debate sobre cómo conseguir cubrir nuestras necesidades.
2. Que caigamos de lleno en el consumismo compulsivo.

La confusión sobre el coche nos trastorna: ¿nos compramos un coche porque necesitamos cubrir nuestra necesidad de subsistencia, tener como transportarnos? O porque necesitamos cubrir nuestra necesidad de afecto (ligar) y/o identificación (ser reconocido por personas con un estatus social determinado).

Si tuviéramos claro qué necesitamos podríamos pensar cuál es la mejor manera de satisfacerlo, porque puede ocurrir que para subsistir tengamos un trabajo y pensemos que con un coche vamos a ahorrar tiempo y luego tengamos que trabajar más tiempo para pagar el coche y así tener menos tiempo que al principio, y por lo tanto, estar mucho más agobiados que cuando pensamos en comprar un coche para tener más tiempo.



Debemos también decir en este punto que sugerimos no hablar de pobreza, sino pobrezas en plural. Cuando se dice en singular, nos estamos refiriendo exclusivamente a la situación de aquellas personas que pueden clasificarse por debajo de un determinado nivel de ingreso. Por eso cuando hablamos en plural de las pobrezas no es sólo y únicamente una cuestión económica, es decir, de tener/conseguir más o menos dinero al final del mes, así que podemos decir que cualquier necesidad humana fundamental que no es adecuadamente satisfecha revela una pobreza humana. La pobreza de subsistencia (por ejemplo, debido una alimentación y abrigo insuficientes); de protección (por ejemplo, estar expuestos a cualquier forma de violencia o perder nuestra autonomía por tener que depender de las ayudas del gobierno, etc.); de afecto (por ejemplo debido al autoritarismo, la opresión, las relaciones de explotación con el medio ambiente natural, etc.); de entendimiento (por ejemplo, debido a la deficiente calidad de la educación); de participación (por ejemplo, debido a la marginación y discriminación de mujeres, niños y minorías); de identificación (por ejemplo, debido a la imposición de valores extraños a culturas locales y regionales, emigración forzada, exilio político, etc.) y de libertad (por ejemplo, debido a la coacción y la opresión, a la concentración del poder, a la falta de espacios de relación, etc.).

Para seguir http://ilusionismosocial.org/mod/resource/view.php?id=167

sábado, 7 de marzo de 2015

Mujeres visibles para la Historia, Historia única de los grandes hombres e historias orales (descentradas y autogestionadas)

Por más que se argumente la afirmación de Nerea es cierta:
Monjas y reinas son las únicas mujeres visibles para la historia oficial. Nerea Castro http://iniciativadebate.org/2015/03/06/monjas-y-reinas-son-las-unicas-mujeres-visibles-para-la-historia-oficial/





El tema es trabajar las alternativas, ¿cuáles serían?, las 4 que se me ocurren en este momento:


-Tomar el poder editorial (o político, o económico que obligue a las editoriales) y hacer todas las historias de mujeres que faltan.
- Hacer todas las historias de mujeres que faltan en editoriales alternativas y/o por medios alternativos que no tengan que pasar obligatoriamente por el formato libro
- Ganar las elecciones e implantar una "Nueva Historia" no discriminadora desde la matriz social/cultural (género, clase social, edad, etnia, diversidad territorial/espacial, diversidad de adscripción -tendencias políticas, religiosas...-)





- Liberar las voces de los sujetos, poniendo en cuestión el pretexto de la objetividad y la tendencia a cosificar lo que está vivo y a estructurar lo que es conflicto y contradicción. Poner en valor las construcciones colectivas a través de la narración de la gente que la protagonizó. ayudando de forma comunitaria a que se creen materiales (sin descartar la propia oraldad) a partir de los propios relatos orales




Esto nos lleva nuevamente al tema del poder: tomar el poder, empoderarse, hacer contrapoder, negar el poder, dispersar el poder y/o desempoderarse...

Si nos desempoderamos, hacemos dejación de poder hacia abajo, propiciamos un espacio donde se puedan liberar las voces, un espacio de diálogo y construcción colectiva donde las alógicas de las historias orales nos sirvan para encontrar en el pasado formas de vida que nos ayuden a comprendernos en el presente, posibilitándonos la reproducción ampliada de la vida cotidiana desde las que podamos construir nuevas cosmovisiones que nos ayuden a transformar nuestro futuro (empezando por el futuro próximo). ¿Y esto para que sirve?: ¡para vivir!, para vivir con dignidad, pensar/sentir hacer de forma colectiva el intercambio de saberes, de forma horizontal y sin que haya a prori SABERES y saberes, poner en valor las formas decentradas y autogestionadas en las que se transmite los saberes orales y para romper con la Historia única de los grandes hombres, entre otras muchas cosas que no se pueden explicar con palabras...


Sobre las historia orales, un video y si queréis continuar, ahí mismo encontráis un enlace a un texto https://vimeo.com/21588177

viernes, 6 de marzo de 2015

El respeto mutuo desde el disenso

El fin de semana pasado estuvimos revisando las autoevaluaciones de l@s estudiantes de Magisterio de tercer curso (aquí algo más de información sobre la experiencia concreta de este curso), donde hemos llevado la asignatura de Didáctica de la Lengua de forma experimental, y en lugar de enseñar didáctica, hemos partido de la práctica para aprender una forma nueva de trabajar, a través de un simulacro de un proceso de participación con y desde la gente, donde la lengua es una forma de comunicación y la comunicación, una forma de participación.

No hemos marcado objetivos a priori, los objetivos han sido situacionales y dependientes de cada momento, y además de utilizar la lengua para comunicarnos, hemos trabajado con la expresión plástica y la expresión física, priorizando la oralidad frente lo escrito. Al no marcar objetivos a priori, hemos tenido la posibilidad de ir trabajando los temas que han ido surgiendo y de expresarlos y compartirlos como mejor nos ha parecido.


La idea ha sido partir de los intereses y deseos de cada cual y que ese sea el punto de inicio para ir trabajando junt@s. Pero no aceptar "cualquier cosa" sino que las propuestas se han ido complejizando a lo largo del tiempo, para que la participación fuera más profunda y más ética, superando la perspectiva individualista para trabajar colectivamente. Eso nos ha generado algunos bloqueos y a lo largo del proceso hemos ido ayudándonos mutuamente para superarlos, aunque no siempre hemos dado con la forma de superar las dificultades y eso nos ha generado algunas frustraciones...


LAS AUTOEVALUACIONES

Al final del proceso, cada estudiante ha escrito de forma resumida qué es lo que ha hecho y qué es lo que ha aprendido en el tiempo de la asignatura. Estas han sido las cuestiones que más se han repetido:
  • Hemos aprendido a trabajar en grupo, no solo en nuestro propio grupo sino también junto con los otros grupos. Es cierto que no hemos ayudado tod@s a tod@s, pero han sido much@s l@s estudiantes que han dejado a un lado su trabajo en momentos determinados, para ayudar a otros grupos y estudiantes, y sentir que tenemos esa capacidad y que lo hemos hecho nos ha traído vivencias muy valiosas. Much@s han subrayado que esa idea de ayuda mutua ha sido nueva, esa forma de abrir las fronteras del grupo y ver que es posible ayudarnos mutuamente, y así cuidarnos y respetarnos.
  • Esa idea del respeto está presente en muchas de las autoevaluaciones... en realidad como grupo-clase tenían buen ambiente, cordial y agradable, pero me parece que la mención al respeto en este contexto se refiere a un respeto basado en el disenso, es decir, como más que buscar el acuerdo hemos trabajado con la idea de hacer cosas junt@s, la gente se ha sentido más libre para dar su visión y sus ideas y también ha sido más sencillo respetar la opinión de otr@s, ya que las ideas no tenían que ser enfrentadas, no había que seleccionar una idea sobre las demás, que es lo que supone el consenso. El disenso ha permitido la apertura a dar ideas y opiniones sin tener que restar esas a las ideas y opiniones de l@s demás.
  • En este sentido, para algunas personas esta ha sido la primera vez en la que se han atrevido a tomar la palabra ante el grupo-clase para dar su opinión, y otras personas han destacado que había sido la primera vez que han podido escuchar las ideas y los sentimientos de algunas personas de la clase. Han sido capaces como miembros de la clase de hacer cosas junt@s sin estar bajo la guía docente y sin tener que responder a una tarea concreta prefijada, la primera vez en estos tres años, y eso ha sido una vivencia de respeto mutuo muy importante. Ser capaces de trabajar de manera horizontal y por iniciativa propia, además de abrir nuevas posibilidades, también ha servido para replantearse lo que es la participación para cuando sean maestr@s. Eso nos ha hecho pensar que la mayor parte de la participación escolar es vertical, ya que está determinada por actividades y tareas, en la que es el docente quien decide cuándo tienen que hablar l@s niñ@s y sobre qué, en qué momento hablar y cuándo deben callar. La comunicación colectiva que ha partido del disenso ha sido más natural y real, y eso ha facilitado la participación de toda la gente de la clase.

El respeto, en sentido colectivo, no es solo respetar la toma de palabra y oír lo que dicen los demás, sino escuchar, tener en cuenta y ayudar en las ideas y opiniones que tienen otras personas aunque no sea exactamente lo que pensemos nosotr@s. El disenso abre hacia la ayuda mutua sin perder nuestra voz, en colaboración y de forma solidaria.

Esto me ha recordado la propuesta de Koldo Saratxaga de NER (Nuevo Estilo de Relaciones): "liderazgo, olvidarnos del yo e integrarse cómodamente en los grupos conformados por la institución". Desde nuestra experiencia, el liderazgo roba la palabra a quien no desea ser líder o tener ningún poder sobre los demás o a quien no desea tener que quitar la palabra a otros... y al final, esas personas que no sienten deseo de poder se integrarán en el grupo, sí, pero por consenso, y eso al fin y al cabo significa que no se respeta sus ideas u opiniones, ya que queda subsumida al lider o al poder de la mayoría. Esa propuesta lleva a tratar a las personas como masa, el "nosotros" por encima del "yo".

Por el contrario, si l@s líderes (en plural) son situacionales y no perduran en el tiempo, si es@s líderes hacen dejación de su poder hacia abajo cuando sienten que lo han tomado, y si en lugar del consenso se trabaja en la complejidad e incompletitud del disenso, entonces sí, todas las personas se sienten respetadas, escuchadas en su diversidad.

A lo largo de estas experiencias-vivencias, hemos puesto especial énfasis precisamente en que, en lugar de que cada cual se integre en su grupo de trabajo y se cohesione, que los grupos se abran continuamente, que sean permeables, que el poder quede diluido... y eso es lo que ha generado que hayan sido vivencias sentidas como de respeto mutuo, justamente dándole sentido a la autonomía, creando así procesos de interdependencia y ayuda mutua.

CULTURAS POPULARES, FRUTO DE LA COMPLEJIDAD

Para profundizar en este tema, son muy interesantes las formas de hacer complejas e incompletas de las culturas populares:



Enlace de descarga del audio

"Las culturas populares al ser formas de vida que no pueden ser explicables sin sentirlas/hacerlas/pensarlas en los espacios y tiempos cotidianos, siendo generadas por repetición creativa; son una expresión clara del concepto de complejidad. Como plantea E. MORIN (2001:46-47) “las unidades complejas, como el ser humano o la sociedad, son multidimensionales; así el ser humano es a la vez biológico, psíquico, social, afectivo y racional. La sociedad comporta dimensiones históricas, económicas, sociológicas y religiosas... El conocimiento pertinente debe reconocer esta multidimensionalidad e insertar en ella sus datos (...).

El conocimiento pertinente debe afrontar la complejidad. Complexus significa lo que esta tejido junto; en efecto hay complejidad cuando son inseparables los elementos que constituyen un todo”

Es importante agudizar los sentidos para poder entender la complejidad y las contradicciones que provoca, que pueden ser atrapantes, bloqueantes y/o dolorosas, o pueden convertirse en nudos que nos lancen hacia nuevas potencialidades.

“Las contradicciones tienen dos modos de resolución: uno cerrado (el consenso), otro abierto (el disenso). El consenso es el modo de la modernidad: una expresión - dice HABERMAS - vale en cuanto es capaz de producir consenso entre los receptores. El disenso es el modo de la posmodernidad: una expresión - dice LYOTARD - vale en cuanto es capaz de provocar expresiones diferentes entre los receptores.

El consenso es una solución cerrada. El conjunto vacío es parte común de todos los conjuntos. Sólo nos podemos poner todos de acuerdo en nada. El consenso implica pérdida de información. El disenso es una solución abierta. Cuando algo es necesario o imposible, hay que cambiar las reglas de juego: para inventar nuevas dimensiones (…).


El consenso produce la certeza, el disenso la duda. ‘Dudar’ viene de duo + habitare (dubbitare): el que habita dos mundos”. J. IBÁÑEZ (1997:83). Las formas de resolver los conflictos en el trabajo de las mediaciones sociales deseadas es el disenso.

Para esto es importante tener en cuenta los liderazgos situacionales: (abrir frente a la esclerotización que significa el reconocer a ciertos líderes como LOS LÍDERES para todo), todos somos líderes en determinados espacios y tiempos cotidianos, nunca en todos, acabaríamos con la cotidianidad. Reconocer y animar los liderazgos situacionales es reconocer la importancia que tiene cada una de las tareas en el proceso: la cultura,
la elaboración de la comida, la representación política, la comunicación, no hay tareas “secundarias o de apoyo”. El ilusionismo social signifi ca un respeto a cada una de las vidas y apertura a las situaciones de crisis. Los procesos sociales los conforman personas que necesitan vida y satisfacción en el proceso."


Javier ENCINA, Mª Ángeles ÁVILA, Begoña LOURENÇO (2010). Las culturas populares. Sevilla (Andaluzia): Atrapasueños, Colectivo de Ilusionistas Sociales, UNILCO-espacio nómada. Para leer más: http://ilusionismosocial.org/mod/resource/view.php?id=155



jueves, 5 de marzo de 2015

Alternativas al Poder, Empoderamiento y Contrapoder: el desempoderamiento

Desde 1995 andamos trabajando en procesos de participación en Andalucía y posteriormente en México; también hemos conocido a otra gente que trabaja en Canarias, Madrid, Euskadi, Cataluña, Galicia, Argentina, Colombia, Perú..., y conversando hemos coincidido en la misma preocupación: el Poder dificulta el buen hacer/pensar/sentir en los procesos de participación. Pero no sólo el Poder (que proviene del Estado y el Mercado dominantes), sino también los poderes. Los poderes de ciertas personas que desarrollan papeles técnicos y políticos; pero lo más sorprendente es que también muestran este poder personas que desarrollan papeles vecinales.

El influjo del Poder lo hemos ido enfrentando de diferentes maneras desde nuestra forma de trabajar (el ilusionismo social1): como la flexibilización de estructuras, la potenciación de formas de relación horizontales y ambivalentes en la comunidad, potenciación de la autoestima comunitaria, la creación de invisibilidades, etc... Pero nuestra reflexión/acción siempre ha tenido la dificultad de la urgencia, atendiendo a que el proceso no pueda ser bloqueado; esto ha impedido una reflexión más profunda y específica sobre el Poder y los poderes, que nos facilite el trabajar con y desde la gente. Creo que la experiencia de estos 20 años nos va a ayudar en este empeño. Para comprender desde dónde hemos ido construyendo el concepto de desempoderamiento, tendríamos que decir que surge de la reflexión de nuestra participación directa en los siguientes procesos a nivel local en la provincia de Sevilla (Andalucía): Pedrera (1995-1996; construcción participativa del desarrollo local a nivel municipal), Las Cabezas de San Juan (1999-2003; presupuestos participativos), Palomares del Río (2005-2007; construcción participativa del Plan General de Ordenación Urbana y del Plan Estratégico); Olivares (2009-2010; trabajar la autoestima y autogestión comunitaria en barrios marginados desde la construcción de historias orales). Además incorporamos otra reflexión a partir de los análisis de J. Holloway y R. Zibechi de la experiencia zapatista (México) y de R. Zibechi de la experiencia de El Alto (Bolivia). También incorporamos la reflexión sobre las experiencias en Jiutepec y Cuernavaca (México), en las que hemos tenido una participación directa (más constante de forma virtual aunque puntualmente, en 3 ó 4 ocasiones, de forma presencial) a lo largo de los años (2010-2014).

El tema de las culturas populares estuvo presente desde el inicio de nuestro trabajo, tanto a nivel teórico: con la producción de artículos, y la edición de nuestra revista cuchará’ y paso atrá’, como a nivel de procesos de participación: reconstrucción de historias orales y nuestro primer trabajo en Pedrera (Sevilla). En estas me encontraba en 1997 cuando me propusieron ser ponente en el congreso mundial de IAP en Colombia, allí me vi hablando de las culturas populares; y fue Antonio Mandly quien me propuso ir a comer un Sancocho con un amigo suyo, que resultó ser Jesús Martín-Barbero que en una larga sobremesa me estuvo hablando de las mediaciones sociales, que desde entonces tanto han marcado nuestro trabajo; al igual que Jesús con el que seguimos manteniendo una fructífera y placentera relación. Y fue a partir de ese momento cuando pudimos ir desarrollando la afirmación de que para poder frenar la colonización de la vida cotidiana por parte de la lógica del Poder, cobra importancia el conocimiento de las mediaciones sociales: esas formas de hacer y de relacionarse que pueden ser impuestas, consentidas, compradas o construidas colectivamente y deseadas; siendo estas últimas las que nos pueden ayudar como indicadores privilegiados de posibles conjuntos de acción (unión de diversos grupos para llevar a cabo acciones conjuntas), y de las formas de construcción y deconstrucción necesarias para la creación de cosmovisiones generadoras de formas de relación horizontales.

Pero son las mediaciones impuestas, consentidas o compradas las que abren las puertas a la colonización de la vida cotidiana (teniendo como agentes al Estado y al Mercado dominantes): estamos asistiendo a un proceso que se caracteriza por la destrucción del tiempo vivido y construido –convirtiendo la díada espacio/tiempo en territorio/horario–. Esta territorialización se produce con la división espacio privado/espacio público (intentando con ello, la destrucción del espacio común), y la imposición del hábitat privado sobre el habitar2, con lo que queda marcado un tiempo objetivado –igual para todos–, un espacio convertido en territorio, y unas personas que pasan de participar a mirar: de la construcción al espectáculo. Como dice Marc AUGÉ (1998:91) “hay espacios donde el individuo se siente como espectador sin que la naturaleza del espectáculo le importe verdaderamente. Como si la posición de espectador constituyese lo esencial del espectáculo, como si, en definitiva, el espectador en posición de espectador fuese para sí mismo su propio espectáculo”. Son estos no lugares (el territorio apropiado para el acatamiento/reconocimiento de las identidades), con la actitud de ver pasar, los que se van adentrando en cada uno de ese nosotros completo; conduciéndonos, atrapándonos en la identidad que nos define como una totalidad.

Las mediaciones del Estado dominante nos conducen e impregnan de su conducta a partir de la cultura institucional, a través de la Educación, de las políticas de la Administración, de la Ciencia, de ciertos Medios de Comunicación Culturales... Las mediaciones del Mercado dominante nos conducen e impregnan de su conducta a partir de la cultura de masas, a través de las Modas, de ciertos Medios de Comunicación Masivos, de la Propiedad. Las mediaciones del Patriarcado nos conducen e impregnan a través de la Familia, de la Educación, de la Propiedad y del bio-poder.

El Poder (Estado y Mercado dominantes y el Patriarcado) necesita de nuestro movimiento, de nuestro enfrentamiento, de nuestros saberes, de nuestra creatividad; para aprender y provocar la conduit (que es donde toma fuerza y sentido): nos conduce, pero para conducirnos tenemos que ser visibles y estar en movimiento, y en esa conducción es donde nos va impregnando de su conducta. Conducirnos para aprender de nosotr@s, conducirnos para evitar nuestras aristas más dolorosas al Capitalismo, conducirnos para entretenernos, conducirnos para que absorbamos la conducta deseable a la lógica del Poder y despertarnos el ansia de poder (ya se plasme en la toma del poder o en el empoderamiento o en el contrapoder).

Frente al Poder nos decantamos por el desempoderamiento que resitua el campo de juego social, deja el campo de batalla por el poder y se centra en la vida: ¡vamos a vivir nuestra vida colectiva ya!, sin esperar a derrotar nada, sin esperar al mesías, sin luchar por colocarnos mejor en una sociedad que no nos gusta. Vamos a construir nuestra vida desde ya y cada día...

El desempoderamiento no es más que hacer una dejación de poder (hacia l@s de abajo y en armonía con el entorno social y natural) que propicie una construcción colectiva. Esta dejación de poder puede ser en cualquier esfera de la vida (en las relaciones familiares, de amistad, de trabajo, de solidaridad....), puede ser individual (yo como padre/madre/hij@..., yo como amig@, yo como jef@, o como docente, o como medic@, o como funcionari@, yo como activista...), puede ser colectiva (como la que propicio el EZLN en el año 2000 cuando se convirtió en un movimiento político, o sea haciendo dejación del poder del ejercito para propiciar que los pueblos de Chiapas construyan colectivamente su presente y su futuro: el Mundo Nuevo).

La nueva situación que provoca la dejación de poder en un primer momento viene marcada por la confusión y el caos creativo que dan lugar inmediatamente a horizontalidades incipientes y a un proceso de invisibilización que impide la conduit del Poder, que no encuentra un hacer que conducir, sino  un magma de sentires, pensares y haceres entretejidos y que no parecen moverse hacia ningún sitio. Esa negación del Progreso (del ir hacia), y esa afirmación del vivir ahora (del estar) parecen ser barreras efectivas a la conduit que necesita de metas, objetivos, protocolos, métodos; tanto para aprender de lo nuestro, como para llevarnos en su dirección, como veremos más adelante.

http://ilusionismosocial.org/mod/resource/view.php?id=619

miércoles, 4 de marzo de 2015

Alternativas al Poder, Empoderamiento y Contrapoder: negación del poder

John Holloway nos plantea la negación del poder, no como fin sino como principio, que de suelta al mundo nuevo



"Romper, queremos romper. Queremos romper el mundo tal como es. Un mundo de injusticia, de guerra, de violencia, de discriminación, de Gaza y de Guantánamo, un mundo de multimillonarios y de mil millones de personas que viven y mueren de hambre, un mundo en el cual la humanidad se está aniquilando a sí misma, masacrando las formas de vida no humanas, destruyendo las condiciones de su propia existencia. Un mundo dominado por el dinero, dominado por el capital. Un mundo de frustración, de potencial despilfarrado.

Queremos crear un mundo diferente. Protestamos, por supuesto, protestamos. Protestamos contra la guerra, contra el creciente uso de la tortura en el mundo,  contra la trasformación de toda vida en una mercancía que puede ser comprada y vendida. Protestamos contra el tratamiento inhumano a los inmigrantes, contra la destrucción del mundo en aras de las ganancias.

Protestamos y hacemos algo más, lo hacemos y debemos hacerlo. Sí sólo protestáramos, permitiríamos que los poderosos impusiesen su programa. Sí todo lo que hiciéramos fuese oponernos a los que ellos intentan hacer, entonces, sencillamente seguiríamos sus pasos. Romper significa que hacemos más que eso, que tomamos la iniciativa, que imponemos el orden del día. Negamos, pero a partir de nuestra negación crece una creación, un otro hacer: una actividad que no está determinada por el dinero, una actividad que no está configurada por las reglas del poder. A menudo, la alternativa parte de la necesidad. El funcionamiento del mercado capitalista no nos permite sobrevivir, y necesitamos hallar otras formas de vida, formas de solidaridad y cooperación. A menudo, surge de una elección; rechazamos someter nuestras vidas al dominio del dinero, nos dedicamos a lo que consideramos necesario o deseable. De uno u otro modo, vivimos el mundo que queremos crear.

Ahora. Hay urgencia en todo esto. ¡Ya basta! Ya estamos hartos de vivir en un mundo de explotación, violencia y hambre, y también de reproducirlo..."

Dos textos para profundizar:


lunes, 2 de marzo de 2015

Alternativas al Poder, Empoderamiento y Contrapoder: dispersar el poder

 Para Raúl Zibechi la respuesta que están dando los movimientos sociales al problema del Poder viene de la mano de dispersar el poder en todos los ámbitos de la vida..., os dejamos en el enlace a su libro Dispersar el poder. La cita (de abajo) es de su artículo La recreación del lazo social: la revolución de nuestros días, publicado en nuestro libro Autogestión.


"He señalado hasta siete características comunes entre los movimientos latinoamericanos actuales: el arraigo territorial en espacios conquistados a través de largas luchas; la autonomía de Estados, partidos, iglesias y sindicatos; la afirmación de la identidad y de la diferencia; la capacidad de tomar en sus manos la educación y de formar sus propios intelectuales; el papel destacado de las mujeres –y por lo tanto de la familia– que son a menudo el sostén de los movimientos; una relación no jerárquica con la naturaleza y formas no tayloristas de división del trabajo en sus organizaciones; y el tránsito de formas de acción instrumentales hacia las autoafirmativas.

De todas ellas, las nuevas territorialidades creadas por los movimientos son el rasgo diferenciador más importante (respecto de los viejos movimientos y de los actuales movimientos del primer mundo) y lo que les está dando la posibilidad de revertir la derrota estratégica del movimiento obrero, infligida por el neoliberalismo. Estos territorios son los espacios en los que se construye colectivamente una nueva organización de la sociedad. Los territorios de los movimientos, que existieron primero en las áreas rurales (campesinos e indios) y desde hace unos años están naciendo también en algunas grandes ciudades (Buenos Aires, Caracas, El Alto…), son los espacios en los que los excluidos aseguran su diaria supervivencia.

Esto quiere decir que ahora los movimientos están empezando a tomar en sus manos la vida cotidiana de las personas que los integran. En las áreas urbanas mencionadas, se produjo un viraje importante: ya no sólo sobreviven de los «restos» o «desperdicios» de la sociedad de consumo sino que comienzan a producir sus alimentos y otros productos que venden o intercambian. Han pasado a ser productores, lo que representa uno de los mayores logros de los movimientos en las últimas décadas, por lo que supone en términos de autonomía y autoestima.

Este paso fue el resultado de su desarrollo “natural. Utilizo el término «natural» para evitar el vocablo «espontáneo», que es utilizado como adjetivo para evaluar críticamente las acciones o movimientos que no cuentan con planificación y dirección.” y no de una planificación previa hecha por sus dirigentes".

El libro http://ilusionismosocial.org/mod/page/view.php?id=610

domingo, 1 de marzo de 2015

Una definición de desempoderamiento 1

Nos parece interesante la definición que hace Oscar Bottinelli sobre el desempoderamiento en su artículo "Uruguay: El desempoderamiento del presidente", muy cercana a nuestra concepción; aunque luego el artículo va por otros derroteros:

"Se denomina desempoderamiento al fenómeno que muestra la pérdida de poder de alguien que naturalmente lo tiene, o que lo tiene por un tiempo determinado". http://www.nuevamayoria.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1147&Itemid=1


Otra definición sería la que se puede deducir de las obras de Aristofanes, expresada en la imagen superior.

Nuestra definición "El desempoderamiento no es más que hacer una dejación de poder que propicie una construcción colectiva. Esta dejación de poder puede ser en cualquier esfera de la vida (en las relaciones familiares, de amistad, de trabajo, de solidaridad....), puede ser individual (yo como padre/madre/hij@..., yo como amig@, yo como jef@, o como docente, o como medic@, o como funcionari@, yo como activista...), puede ser colectiva (como la que propicio el EZLN en el año 2000 cuando se convirtió en un movimiento político, o sea haciendo dejación del poder del ejercito para propiciar que los pueblos de Chiapas construyan colectivamente su presente y su futuro: el Mundo Nuevo)".

Estas definiciones rompen con las que se posicionan en favor del empoderamiento, que lo ven como una forma de "Privar de poder para despojar de fuerza" como plantea H. Bushnell.

La controversia gira en torno al dilema: nos empoderamos para tomar poder dentro del sistema social-económico-político vigente o hacemos una dejación de poder hacia abajo, nos desempoderamos para construir un mundo nuevo...