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miércoles, 4 de marzo de 2015

Alternativas al Poder, Empoderamiento y Contrapoder: negación del poder

John Holloway nos plantea la negación del poder, no como fin sino como principio, que de suelta al mundo nuevo



"Romper, queremos romper. Queremos romper el mundo tal como es. Un mundo de injusticia, de guerra, de violencia, de discriminación, de Gaza y de Guantánamo, un mundo de multimillonarios y de mil millones de personas que viven y mueren de hambre, un mundo en el cual la humanidad se está aniquilando a sí misma, masacrando las formas de vida no humanas, destruyendo las condiciones de su propia existencia. Un mundo dominado por el dinero, dominado por el capital. Un mundo de frustración, de potencial despilfarrado.

Queremos crear un mundo diferente. Protestamos, por supuesto, protestamos. Protestamos contra la guerra, contra el creciente uso de la tortura en el mundo,  contra la trasformación de toda vida en una mercancía que puede ser comprada y vendida. Protestamos contra el tratamiento inhumano a los inmigrantes, contra la destrucción del mundo en aras de las ganancias.

Protestamos y hacemos algo más, lo hacemos y debemos hacerlo. Sí sólo protestáramos, permitiríamos que los poderosos impusiesen su programa. Sí todo lo que hiciéramos fuese oponernos a los que ellos intentan hacer, entonces, sencillamente seguiríamos sus pasos. Romper significa que hacemos más que eso, que tomamos la iniciativa, que imponemos el orden del día. Negamos, pero a partir de nuestra negación crece una creación, un otro hacer: una actividad que no está determinada por el dinero, una actividad que no está configurada por las reglas del poder. A menudo, la alternativa parte de la necesidad. El funcionamiento del mercado capitalista no nos permite sobrevivir, y necesitamos hallar otras formas de vida, formas de solidaridad y cooperación. A menudo, surge de una elección; rechazamos someter nuestras vidas al dominio del dinero, nos dedicamos a lo que consideramos necesario o deseable. De uno u otro modo, vivimos el mundo que queremos crear.

Ahora. Hay urgencia en todo esto. ¡Ya basta! Ya estamos hartos de vivir en un mundo de explotación, violencia y hambre, y también de reproducirlo..."

Dos textos para profundizar:


jueves, 26 de febrero de 2015

Los comunes, lugares de resistencia. Gustavo Esteva

LOS COMUNES: NI PÚBLICOS NI PRIVADOS

Pese a su ubicuidad, los comunes no son fáciles de definir. Aportan sustento, seguridad e independencia, aunque –en lo que muchos occidentales creen ver una paradoja- propiamente no producen mercancías. Además, a diferencia de la mayor parte de las cosas en las sociedades industriales modernas, no son ni privados ni públicos: ni granjas comerciales ni colectivizaciones comunistas, ni firmas comerciales ni empresas de servicio público. Tampoco suelen estar abiertos a todo el mundo. La comunidad local es la que, de forma típica, decide quién los usa y cómo se usan.



La ilimitada diversidad de comunes también hace esquivo el concepto. Mientras que todos los regímenes comunales suponen un uso conjunto, lo que define su acceso a ellos es desconcertantemente variado: por ejemplo,  bosques, selvas, tierras, minerales, agua, peces, animales, lenguaje, tiempo, longitudes de onda de radio, silencio, semillas, leche, anticonceptivos, calles....

Por encontrar algún orden en todo eso, algunos teóricos mantienen que los comunes son “recursos respecto de los cuales la exclusión es difícil” y para los que no vale la pena establecer límites, o bien aquellos que “son necesarios para todos pero cuya productividad es más difusa que concentrada, de rendimiento bajo o impredecible”. Por ejemplo, las marismas de inundación estacional en Borneo, las parameras inglesas o las zonas de matorral españolas. Aunque también se tratan como comunes tierras de cultivo de menor extensión, más fácilmente divisibles y de mayor productividad. En Laos y Malasia, así como en Etiopía y en muchas partes del África actual, la comunidad asigna tradicionalmente parcelas a sus miembros, manteniendo en cualquier caso la autoridad para redistribuirlas si no se usan para su sustento. En tales casos de usufructo, el derecho comunal puede definirse como un derecho no sobre la tierra, que sigue siendo de la comunidad, sino sobre los frutos de esa tierra durante un cierto tiempo.

Otros teóricos sugieren que los comunes son recursos usados en común cuyo empleo por una persona puede sustraerlos del bienestar de otras, y que, por tanto, están potencialmente sujetos a rapiña o degradación. Si bien esto puede ser cierto para muchos casos, otros no son ‘sustraíbles’ en ese sentido, como la diversidad genética o los conocimientos anticonceptivos (por citar solo dos ejemplos de ‘recursos’ comunales habituales).

Para continuar http://ilusionismosocial.org/mod/resource/view.php?id=595

domingo, 22 de febrero de 2015

Contrapoder, Toni NEGRI

Uno de los conceptos fundamentales que tuvimos que abordar a la hora de desarrollar lo que se va llamando desempoderamiento es el concepto de contrapoder. Poco a poco, en nuestros debates y prácticas, fuimos comprendiendo que la línea gorda del contrapoder para nosotros significaba el estar subordinados a la agenda del poder, teníamos que contraponernos a las acciones que desde el poder se iban marcando. Esto fue abriendo la necesidad de ir elaborando nuevas formas de no dejarnos conducir por el poder.

Lo que plantea Toni NEGRI podemos resumirlo de la siguiente manera:

Fuente de la imagen: http://seminariohardtynegri.blogspot.com.es/

"Cuando se habla de contrapoder en general, en realidad se está hablando de tres cosas: de resistencia contra el viejo poder, de insurrección y de potencia constituyente de un nuevo poder. Resistencia, insurrección poder constituyente representan la figura trinitaria de una única esencia del contrapoder.

Qué es la resistencia lo conocemos con cierta precisión si consideramos que en la vida cotidiana una gran mayoría de sujetos sociales la está ejerciendo. En las actividades productivas, contra el patrón; en las actividades de reproducción social, contra las autoridades que regulan y controlan la vida (en la familia, el paternalismo... ); en la comunicación social, contra los valores y los sistemas que encierran al lenguaje en la repetición y lo empujan hacia el sin-sentido. La resistencia interactúa duramente, pero también creativamente, con el mando, en casi todos los niveles de la existencia social vivida.

En cuanto a la insurrección, es de más compleja experimentación: pero en el transcurso de una generación (y, en todo caso, en los últimos dos siglos, cada treinta años) se ha podido experimentar. Para nosotros la insurrección es la forma de un movimiento de masas que resiste, cuando deviene activo en poco tiempo, o sea cuando se concentra sobre algunos objetivos determinados y determinantes: ello representa la innovación de las masas de un discurso político común. La insurrección hace confluir las distintas formas de resistencia en un único nudo, las homologa, las dispone como una flecha que atraviesa en forma original el límite de la organización social establecida, del poder constituido. Es un acontecimiento.

El poder constituyente es la potencia de dar forma a la innovación que la resistencia y la insurrección han producido; y de darles una forma histórica adecuada, nueva, teleológicamente eficaz. Si la insurrección empuja a la resistencia a transformarse en innovación (y representa, entonces, la productividad disruptiva del trabajo vivo), el poder constituyente da forma a esta expresión (acumula la potencia de masas del trabajo vivo en un nuevo proyecto de vida, en un nuevo potencial de civilización). Y si la insurrección es una arma que destruye las formas de vida del enemigo, el poder constituyente es la fuerza que organiza positivamente nuevas formas de vida, y de felicidad de las masas."

CONTRAPODER. Toni Negri



Nos ayudó mucho para desarrollar nuestro concepto de autogestión que dio origen al concepto de desempoderamiento la idea de Toni NEGRI de resistencia. Por eso, cuando trabajamos desde la complejidad, no podemos decir sí o no, cero o uno, sino que vamos entretejiendo con los hilos que sacamos de experiencias, conceptos, vivencias, sentimientos... cosas nuevas a partir de cosas existentes, lo que en las culturas populares sería la repetición creativa.